La maternidad tardía, que significa concebir el primer hijo con 35 años o más, es un fenómeno cada vez más frecuente. Conoce sus implicaciones:

Los estudios médicos demuestran que la fertilidad de la mujer empieza a declinar a los 27 años, a partir de los 35 disminuye la fecundidad de manera significativa y las mujeres mayores de 40 solo aportan el 2.1% de los nacimientos registrados.  (INEGI  2011)

¿Cuáles son las razones que influyen para la postergación del embarazo? No es fácil responder a esta pregunta, ya que son diversas las variables por las cuales la mujer decide cuándo ser madre: desde finalizar sus estudios hasta lograr una situación laboral estable, desde contar con un cierto capital de experiencia profesional hasta disfrutar de un tiempo para su realización personal, desde consolidar una situación económica hasta la influencia de su medio social y cultural.

En muchos casos, los mejores años para ser madre coinciden con los mejores años en el trabajo, por lo que la mujer tiene un conflicto entre ser madre y profesionista.

Ahora bien, ¿qué riesgos tiene la mujer que decide ser madre a esta edad? Desde una perspectiva médica, el embarazo tardío se concibe como una gestación de alto riesgo, y más aún cuando es el primero.

Algunos de los problemas de salud relacionados con el embarazo tardío son:

–     La hipertensión arterial repercute en la madre e impacta el retraso del desarrollo del bebé a nacer.

–     Se incrementan las posibilidades de que el recién nacido tenga síndrome de Down.

–     Amplias posibilidades de defectos cromosómicos en los recién nacidos.

–     Mayores dificultades para brindar una adecuada oxigenación y nutrición al feto, bajo peso en el recién nacido, dificultades en el parto vaginal y mayor  posibilidad del nacimiento por cesárea.

Sin embargo, es importante establecer que las circunstancias en las que se desarrolle el embarazo, y por lo tanto, la salud de la madre y de su hijo, son situaciones particulares que dependen de la salud específica. Se deben tomar medidas especiales, tales como:

–     Control prenatal desde el momento en que se planifica el embarazo, durante y después del mismo.

–     Tomar acido fólico, así como suplementos alimenticios bajo supervisión médica.

–     Llevar una dieta balanceada que limite los alimentos con exceso de grasas, sal y azúcares, así como practicar ejercicios ligeros. No subir demasiado de peso, con la finalidad de evitar diabetes gestacional.

–     Al recién nacido se le deberá realizar las pruebas del tamiz neonatal para cualquier tratamiento oportuno.

Si has decidido ser madre después de los 35 años, o conoces a alguien que quiera serlo, es muy importante estar informada y asumir plenamente esta responsabilidad.