Melendi estrena su octavo álbum de estudio bajo el nombre de ‘Quítate las gafas’.

Madrid amanece con un frío otoñal que cala los huesos. Mientras, en el cruce de Plaza de Castilla, los transeúntes caminan con el paso habitual de una mañana de trabajo. En los noticieros, la muerte de Leonard Cohen inunda los titulares. Es un día gris.

Melendi (Oviedo, 1979), después de 15 años de trayectoria, conserva una media sonrisa que disimula una mirada cálida y cercana. Su octavo álbum y el primero en producir él mismo, está sobre la mesa.

Antes que nada, déjeme preguntarle: ¿por qué ha dejado de tocar ciertas canciones en los conciertos? Las canciones sobre droga y mala vida.

Por coherencia. Eso no quiere decir que me arrepienta. Creo que todas las canciones forman parte de un momento de la vida. Las de mi primer disco las hice con 19 años… Hay canciones que sí se mantienen en el tiempo, que son atemporales, y cuyo mensaje sigue coincidiendo con mi manera de pensar. Después, hay canciones con las que no comulgo. Creo que hay que tener un poco de coherencia.

Pero son parte de su pasado. También, del pasado de su público.
Sí. Pero creo que, yo con el paso del tiempo, de lo único que me siento responsable es de deambular por la vida, seguir aprendiendo y transmitiendo nuevas ideas. Creo que sería un fracaso vital y, como consecuencia, un fracaso musical, si una persona sigue anclada en los pensamientos de cuando tenía 18. Ahora, con 38 y con tres hijos, ha habido cambios. Son canciones muy desenfadadas, todo era diferente, aquella conciencia de pasarlo bien… Ahora hay canciones que no puedo tocar. Está claro que forman parte de la vida del público, y ahí están los discos para cuando quieran recordarlas.

Con el éxito también llegaron las críticas en los medios.

No lo sé. Yo creo que los medios han sido siempre muy justos y honestos. Yo también he marcado en mis discos el momento de la vida que iba atravesando. Además es que yo no me arrepiento de nada, parece que… Mira, yo lo he pasado genial, he llorado, me he caído, me he levantado. Todos los seres humanos tenemos procesos vitales por los que tenemos que pasar y todo eso lo recuerdo como algo positivo en mi vida.

¿Qué recuerda de aquella época?
La ilusión. Ahora es más pasión. Pero yo tenía mucha ilusión. Cuando empiezas y luchas por un sueño, tienes una ilusión que te da alas. Por eso yo estoy reviviendo eso con los nuevos talent de La Voz, los procesos y cómo viven también los pequeños fracasos. Porque recuerdo que al principio. Oye, ¡cuesta mucho arrancar! Este mundo es complicado y los reveses no se llevan bien, a veces. 
¿Cómo gestiona lo que hay de autobiográfíco en las canciones? ¿Qué siente cuando ve que los espectadores se emocionan con ellas?
Pues a mí eso es lo que más me gusta, porque no me gusta explicar absolutamente nada. Creo que se rompe la magia. Uno tiene que interpretar de la canción lo que necesita interpretar en ese momento de su vida. El saber que cuando uno termina la obra, deja de ser suya y forma parte también de la historia de la gente. Eso es lo más importante. 
¿Y Qué ha cambiado en Melendi desde Sin noticias de Holanda (2003)?
Todo y nada [sonríe]. Creo que sigo siendo Ramón Melendi pero, evidentemente, como decían los grandes filósofos »todo es inmutable y todo cambia». Y no cambia de un año a otro, cambia de la noche a la mañana. Me he visto a mí mismo defendiendo verdades que para mí eran inmutables. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que estaban condicionadas por mi percepción, por mi manera de ver las cosas, por mi experiencia, por mi infancia. Entonces, llega un momento en la vida (esto es como lo siento) en el que tienes que decidir entre tener razón o ser feliz. Y la verdad que cuando abres un poco las miras, te das cuenta de que es maravilloso. 
¿Cuál es la primera música que recuerda escuchar?
Extremoduro. Lo escuchaba mucho. Hubo una época que escuchaba a Nirvana cuando tenía 13 años. Escuchaba música de todo tipo, porque también mi madre lo hacía. Mi padre no escuchaba música, era más del transistor de los deportes. Pero mi madre siempre estaba en la cocina con música y escuchaba mucho a Antonio Flores, Manolo Tena… todas esas canciones que han formado parte de mi infancia, las tengo ahí con muchísimo cariño. 
¿Y qué supone Quítate las gafas? ¿Qué tiene que los anteriores discos no?
Es un disco que sigue, musicalmente hablando, la línea de los dos anteriores. Es la primera vez que me he atrevido a producir, es el primero de los ocho discos que produzco yo, con la ayuda de mi amigo y pianista Luca Germini. Y quizás por eso ahora lo siento más mío. Ayer me levanté súper nervioso por la mañana temprano y empecé a ver los comentarios para ver las primeras sensaciones de la gente. No soy especialmente activo a la hora de escribir, pero sí soy curioso. 
¿En qué o quién se ha inspirado?
Yo creo que lo que siempre he tenido claro es que yo hago música para la gente. Y que el único compromiso, y el único que yo adquiero, es el de no quedar marcado en ningún tema o estilo musical. Pero diré que siempre tengo una columna vertebral de respeto en mis discos hacia la gente que me escucha desde hace tiempo. 
¿Qué ambiente le gusta para escribir? ¿Cómo se inspira?
Depende. El tema de la inspiración ha sido para mí un conflicto durante muchos años. Tuve una pelea grandísima con la palabra artista. Pienso que es un término que está mal entendido, me parece arcaico y medieval en el que la deidad te toca con el dedo y escupes una obra pero parece que no tienes nada que ver con ella. Me he sorprendido muchas veces tocando el piano, mirando al cielo y diciendo: »Estoy haciendo lo mío, ahora tíramela». La creatividad está mal entendida, se asocia solo a la pintura, al arte en general, a los escritores. Yo creo que es la capacidad de conectar con uno mismo y de ese fluir salen las cosas. Cada vez tengo más facilidad para esa conexión. El secreto, no lo sé. 
¿Qué canción de su nuevo álbum recomendaría al lector de esta entrevista?
A mí hay varias que me gustan mucho. Flores de agua y plomo, hasta el último momento, iba a ser el título del disco. No sé si te parece si hemos acertado o no… 
¿Cuál le llama más la atención?
Pues Flores De Agua Y Plomo me parecía una definición bonita de las personas y Quítate Las Gafas era más directo. De hecho, todo lo que envuelve al disco, todo el arte es maravilloso. El nombre nos daba más de juego. 
Tiene fama y tiene reputación. ¿Qué le falta por conseguir?
Yo creo que ya consigo lo que quiero, y es vivir de ella. Le dedico mucho tiempo. Ahí es cuando estoy en mi ambiente. Me encantan los directos, el viajar. Todo eso. 
En la situación actual de la cultura en nuestro país, ¿puede hacer todo eso tanto como quisiera? ¿Qué opina?
La cultura está castigada, evidentemente. Pero creo que eso no está reñido con la creatividad. Cada vez hay más. La gente joven viene pisando fuerte: hay más creatividad en el periodismo, en la publicidad. Creo que cada vez hay un cambio de pensamiento en ellos. Les empieza a interesar otro tipo de cosas que a mí me parece interesante. Hay otro movimiento aunque no lo queramos ver porque está todo escondido detrás de la crisis pero, a la vez, creo que la crisis está sirviendo para cambiar mucho el pensamiento de la gente. Sobre todo de la gente joven que están ayudando a cambiar el de los más mayores.
¿Cuándo cree que ese pensamiento va a producir un cambio real?
Los Mayas decían que empezaría en 2012 y terminaría en 2060.
Queda mucho…
Pero es un paso. Es un camino que hemos empezado a andar y yo creo que, evidentemente, nos estamos adentrando en la era de la conciencia como decían los Maya, la Era de Acuario, y que poco a poco vamos a empezar a vibrar en otra frecuencia. Y así la gente más joven nos iluminará el camino. 
¿Ha votado en las pasadas elecciones?
Sí… Creo que es una responsabilidad que todos tenemos que ejercer aunque cuesta, cada vez más, identificarse con alguien. Pero creo que debemos hacerlo. Porque aunque nos cueste elegir, siempre nos cuesta menos saber lo que no queremos. 
Si le pidiera un deseo al genio de la lámpara, ¿cuál sería?
[Canta] Salud, dinero y amor… Últimamente estoy con una imagen muy bonita. Me imagino en una cena de Navidad, dentro de muchos años, con mis hijos mayores y mis nietos, en esa típica escena americana, todo eso. Mi deseo es que eso se cumpla. 
¿Le gustaba Leonard Cohen?
No le he seguido mucho. Todos sabemos que era un magnífico compositor, un magnífico ser humano, y todos lo lamentamos. Y desde aquí, mi más sentido pésame, sentimos mucho su pérdida. La verdad es que todo el país está conmocionado, me alegra mucho que haya conmocionado más esta noticia que la elección de Trump, porque dice muc
ho de nosotros como seres humanos. Y hoy realmente ha habido una conmoción.

Fuente: elmundo.es