Huir de lo tenebroso, recuperar las raíces cristianas de la fiesta, ser prudente a la hora de divertirse

En un artículo anterior, expliqué ya el origen cristiano de la Fiesta de Halloween, y cómo ésta ha ido variando a lo largo del tiempo, con adiciones procedentes de otras culturas y religiosidades, además de la influencia de Hollywood, hasta llegar a la fiesta que hoy conocemos.

Nuestro punto principal es que hay que purificar esta celebración que, por diversas circunstancias, está cada vez más alejada de sus raíces cristianas. Por ello, es importante también corregir numerosos mitos en torno a sus orígenes, que no corresponden a la verdad histórica. Sólo así podemos recuperar su sentido más auténtico y aprovecharla como un momento muy especial para la evangelización y la catequesis, contribuyendo también a la purificación de la religiosidad popular.

Entonces, ¿es lícito a un cristiano católico participar en la Fiesta de Halloween?

Es una pregunta ineludible. ¿Qué decir al respecto? Depende de las circunstancias. Los niños, adolescentes y jóvenes pueden participar en las fiestas que se organizan en los colegios, si se hacen con el debido orden, en un clima de sano esparcimiento y una convivencia adecuada.

En otros ámbitos, especialmente en los festejos que hacen los adolescentes, jóvenes y adultos, hay que tener en cuenta las recomendaciones de san Pablo, particularmente las siguientes:

Reconozcan el momento en que viven, que ya es hora de despertar del sueño: ahora la salvación está más cerca que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día se acerca: abandonemos las acciones tenebrosas y vistámonos con la armadura de la luz. Actuemos con decencia, como de día: basta de banquetes y borracheras, basta de lujuria y libertinaje, no más envidias y peleas. Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen conducir por los deseos del instinto. (Rom 13, 11-14)

Las acciones que proceden de los bajos instintos son manifiestas: fornicación, indecencia, libertinaje, idolatría, superstición, enemistades, peleas, envidia, cólera, ambición, discordia, sectarismos, celos, borracheras, comilonas y cosas semejantes. Les prevengo, como ya los previne, que quienes hacen esas cosas no heredarán el reino de Dios. (Gal 5, 19-21)

Esto no sólo debe tenerse presente en Halloween, sino también en la forma en que se realizan las posadas, la manera en que se celebra Navidad, Año Nuevo, la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, el Día del Amor y la Amistad, incluyendo las fiestas patronales y las fiestas familiares con motivo de bautismos, matrimonios, cumpleaños, etc., que nunca deben ser un pretexto para los más variados excesos en la bebida, la comida y el ejercicio de la sexualidad.

¿Entonces puede un católico participar en la celebración de Halloween? Este tema es muy controvertido por los mitos tan difundidos sobre Halloween y su supuesta conexión con el satanismo y su aparente origen en la cultura celta, una cultura pagana de la edad de hierro. Hay cristianos que celebran Halloween disfrazándose para pasar un rato de sano esparcimiento con la familia y los amigos, mientras salen a pedir dulces e, incluso, dinero.

Otros cristianos están plenamente convencidos de que Halloween es una fiesta satánica, establecida desde hace tres mil años para adorar y entrar en contacto con espíritus malignos.

Como hemos visto, hay mucha información distorsionada sobre Halloween que influye en numerosos cristianos. De ahí la importancia de difundir información veraz y oportuna que permita tener criterios de discernimiento seguros para tomar las decisiones más adecuadas. Ese es precisamente el objetivo de este artículo.

He aquí un modesto intento por presentar algunos criterios.

1. Como telón de fondo debemos tener esta convicción: Halloween no es una fiesta de origen pagano ni tiene una conexión con el satanismo. Es una festividad de orígenes cristianos que debemos recuperar, dándole su sentido auténtico.

2. Disfrazarse no implica participar en rituales satánicos.

3. Hay que evitar el consumismo inmoderado, sin dejarse arrastrar por los vaivenes de la moda.

4. Hay que tener cuidado con el gusto por lo tenebroso, por lo tétrico, como son vampiros, brujas,demonios, hombres-lobo…

5. Se puede motivar el uso de disfraces que no sean tétricos. Se está difundiendo en el mundo secular la costumbre de disfrazarse con trajes de princesa, payasos, vaqueros, superhéroes, etc. Y en el mundo cristiano está cada vez más extendida la práctica de vestirse de ángeles, personajes bíblicos y santos.

6. Hay que recordar que uno de los eventos que los niños más esperan cada otoño es el Halloween. Como hemos visto, se trata de una celebración que, aunque inició en nuestro entorno cultural, muchos mexicanos la han adoptado sólo como una noche divertida por aquello de los dulces y los disfraces.

7. Por lo tanto, si sales con tus hijos a pedir golosinas asegúrate de que vayan en grupos y con adultos responsables. Llevar una linterna y ponerle cinta reflejante a los tenis, a la espalda del disfraz y a la bolsita en donde recibirán los dulces. Caminar solamente sobre las banquetas. No correr. Usar máscaras y disfraces que no arrastren ni bloqueen la visión. No tocar en casas muy oscuras. Elegir las casas que están decoradas, pues quiere decir que ellos están preparados. No entrar a las casas. Determinar un número específico de cuadras por caminar. Una vez en casa, los padres deberán examinar los dulces para desechar los que no se vean seguros y racionar el número de golosinas que los pequeños se comerán por día.

A modo de conclusión

Espero que este artículo, y el anterior, puedan sembrar luz en muchos corazones. Ojalá puedan enviar sus comentarios, críticas y sugerencias, para hacerlo más adecuado, de manera tal que contribuya para iluminar y fortalecer la fe de los que creemos en Jesucristo.

La si parte de este artículo abordará propuestas pastorales para celebrar la Víspera de Todos los Santos (Halloween), la Solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos.

Los que deseen escribir pueden hacerlo a este correo electrónico: jorgeluiszarazua@hotmail.com

 

Guía para desconcertados con la fiesta de Halloween