En los albores de este milenio, sólo un tercio de la población disponía de un dispositivo móvil y la mayoría eran adultos. Hoy, el 92% de los adultos en Estados Unidos tienen un celular y, el 73% de los jóvenes entre 13 y 17 años tiene acceso a un Smartphone.  Muchos, incluso, de menor edad.

La tendencia de los padres a dar un dispositivo móvil a sus hijos menores de edad está al alza, movidos por la inseguridad que se vive en muchos lugares. Así, los niños pueden (en teoría) estar localizables en todo momento. Los datos móviles también pueden mantenerlos ocupados, así como dotarlos de información de forma instantánea y un abanico de experiencias.

No obstante, las visiones sobre la tecnología móvil y la juventud están cediendo ante una cascada de problemas. Aquí están algunos de ellos:

La gran recesión del sueño: El sueño afecta a casi todas las áreas de funcionamiento físico y psicológico. El 85% de los adolescentes duermen con sus dispositivos móviles al lado. Temen perderse un mensaje que les llegue a las 2 de la madrugada. Lo que en realidad se están perdiendo es la oportunidad de una noche de sueño reparador.

Sexting: Consiste en el envío de mensajes de texto o imágenes de contenido sexual explícito a través del teléfono móvil o de otros dispositivos electrónicos. El sexting o sexteo no surgió sino hasta que se generalizó la disponibilidad de los dispositivos móviles. Ahora, los adolescentes, en una proporción alarmante, usan aplicaciones que ni siquiera dejan rastro para enviar fotografías picantes. Por si no fuera suficiente con las fotografías, los jóvenes que practican el sexteo son de 4 a 7 veces más propensos a desarrollar comportamientos sexuales, a ser más promiscuos y a madurar físicamente a una edad más temprana.

Cyberbullying: El cyberbullying, o ciberacoso, es otro problema que se extendió hasta que los dispositivos móviles entraron en el mundo de la juventud. El acoso y las burlas siempre han sido una preocupación. Pero ahora, ha aumentado infinitamente el número de casos y las formas en que un joven puede ser víctima de acoso. Tanto acosador como acosado continúan afectados mientras perdure el rastro digital.

Profusión de distracciones: En promedio, una chica adolescente envía más de 4,000 mensajes al mes. Eso significa unos 8 mensajes por hora de vigilia. Y no es que sea parte de su trabajo diario (la escuela). Pregunta: “¿Cuándo encuentran el tiempo?”. Respuesta: “Mientras hacen cualquier otra actividad”.

Accidentes de tráfico: La principal causa de muerte entre adolescentes son los accidentes de tráfico. La principal causa de accidentes de tráfico entre adolescentes son los mensajes de texto. Conducir bajo los efectos del alcohol es la segunda. Más del 50% de los adolescentes en Estados Unidos admite escribir mensajes mientras conduce. Probablemente son muchos más. (La edad legal mínima para conducir en EE.UU. es de 16 años).

Infortunios en clase: Los teléfonos móviles en las clases, ya sea por los sonidos, vibraciones o por cualquiera de las tantas distracciones potenciales, están claramente asociados con una reducción del aprendizaje, de la retención y de la eficiencia. ¿Creías que era difícil dar clases mientras se pasan notitas y hacen travesuras? Intenta ser profesor y competir con los dispositivos móviles actuales, en especial donde no se aplica la prohibición de su uso en clase.

Pornografía: El varón promedio ve pornografía por primera vez a los 11 años, la mayoría en Internet. Para cuando ya son adultos jóvenes, acceden a contenidos de esta índole unas 50 veces por semana. Por eso la pornografía es más redituable económicamente que las cadenas NBC, ABC y CBS juntas.

Detrimento de las habilidades sociales: El contacto visual, los gestos y las habilidades de interacción básica son desde hace mucho los fundamentos de las relaciones. Sin embargo, cada vez hay más pruebas que apuntan a que incluso las habilidades más esenciales se están viendo afectadas por los dispositivos móviles. Seguramente has intentado mantener una conversación con alguien que parece estar presente sólo a medias; pues ahora imagina que esta fuera la norma. Vaya sorpresa que los jóvenes acudan en manada al mundo digital.

Obesidad / hábitos sedentarios: A estas alturas, ya estamos al tanto del aumento en el índice de obesidad infantil y diabetes tipo 2 en las nuevas generaciones. Irónicamente, los smartphones no estimulan para nada la movilidad. Las apps que aseguran incrementar la actividad no disponen de datos que respalden sus declaraciones. Mientras tanto, la única forma segura de jugar, chatear, mensajearse o dar «me gusta» es hacerlo sin moverse, lo que plantea un enorme problema para los jóvenes con sobrepeso.

Desarrollo cerebral: Este asunto nos sumerge de lleno desde las neuronas y las células gliales, hasta las zonas de funcionamiento implicados en todos los dominios anteriormente mencionados. No hay amenaza más importante para nuestra juventud que la que se cierne sobre el desarrollo de habilidades como: la regulación emocional, el control de los impulsos, el mantenimiento de la atención y el pensamiento consecuencial (“si…, entonces…”). Tienen poco más de 20 años para desarrollar estas habilidades antes de que el cerebro madure por completo; los dispositivos móviles no están contribuyendo.

Las señales de advertencia se vuelven más grandes y claras mientras más avanza este escabroso matrimonio entre la juventud y la tecnología móvil.

Incluso aquellos que no se sientan convencidos con los preocupantes hechos mencionados arriba, al menos deben de llegar a cuestionar varias cosas. Si no fuera por la tendencia y el deseo de poder contactar con los niños en todo momento, ¿tendría algún sentido este matrimonio del que hablamos?

Las modas pueden cambiar si nosotros, como padres, así lo queremos, ya que somos quienes los financiamos. Ya viene siendo hora de dar por finalizado este experimento entre juventud y dispositivos móviles y buscar mejores opciones que satisfagan las necesidades reales de todos.

Teenage daughter looking messages in a smartphone and ignoring her furious mother. Bad family communication concept by new technologies

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three girls chatting with their smartphones at the park

Fuente: Aleteia