Volver a ver a tu ex y desmoronarte no significa que aún lo extrañes ni que quieras volver con él.

Pasan los meses y te sientes completamente recuperada de la ruptura… Un día te levantas y sientes que ya lo dejaste atrás y que por fin eres tú misma nuevamente. Hasta que lo ves… Entonces todas tus ilusiones se van al piso y te encuentras llorando de nuevo y pensando que no lo has superado.

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Gabriel García Márquez escribió: “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.”

Y puede que hablar de la memoria del corazón no haya sido sólo un recurso literario. Hay varios científicos tratando de demostrar cómo nos afecta la memoria celular en temas del corazón.

Volver a ver a tu ex y desmoronarte no significa que aún lo extrañes ni que quieras volver con él… Significa que tu cuerpo tiene una reacción física ante su presencia, ocasionando diferentes emociones que nosotras confundimos con amor.

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Los primeros estudios sobre la memoria del corazón se realizaron después de que algunos pacientes (que habían recibido un trasplante de corazón) mostraran ciertos comportamientos o tendencias que no tenían antes de la operación.

Así, algunas personas sentían la necesidad de buscar a alguien que no conocían pero que resultaba ser muy importante en la vida de su donante o a “experimentar sensaciones” que no habían tenido antes.

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El Dr. Josep María Caralps publicó un libro titulado “Supercorazón” y en él habla de que cuando se trasplanta un corazón éste lleva cierta memoria que el cerebro expresa. Obviamente su tesis tiene muchos detractores y habrá montones de escépticos que rechacen la postura, pero lo que es innegable es que algo pasa ahí, en los trasplantes y en nuestra vida cotidiana.

Los electrones que tienen las células de nuestro corazón podrían producir ondas de muchos tipos, capaces de guardar algo en su memoria. Incluso se han descubierto neuronas en él.

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Esto nos lleva a la teoría de la memoria celular (o memoria genética) algo bastante aceptado entre la comunidad médica. Las salamandras (y muchos otros bichitos) son capaces de regenerar su cuerpo porque sus células conservan la memoria de los tejidos. Las células madre se hicieron tan populares porque se descubrió que tienen memoria y son capaces de reconstruir un hueso roto, dependiendo del destino que les imprima el gen ZRF1.

Si unimos todas estas teorías no es descabellado pensar que nuestro corazón, como músculo que es, guarda cierta memoria que puede reaccionar ante un estímulo, como encontrarte a tu ex en la esquina.

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Así como tu cuerpo recuerda cómo andar en bicicleta (aunque no lo hayas hecho en 20 años) o es capaz de tonificar rápidamente un músculo previamente marcado, el corazón puede asociar los sentimientos y emociones que teníamos cuando estábamos con él y tener una reacción física real que te hace sentir una especia de “dolor” (u opresión en el pecho, si nos ponemos dramáticas).

Entonces, la próxima vez que te lo encuentres y sientas que no lo has superado, recuerda que estás siendo víctima de una especie de memoria celular jugándote una mala pasada.

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Los humanos somos entes racionales (en teoría) y podemos controlar nuestra reacción ante lo que sentimos. Deja que te “duela” el corazón, sonríe, saluda y sigue con tu vida. Porque si esa mañana pensaste que estabas mejor que nunca y lista para comerte al mundo, es porque lo estás. No dejes que la memoria de tu corazón te haga pensar lo contrario.