Los padres tienen que hablar con los hijos muy claramente cuando se está viviendo una crisis económica, para que tomen conciencia de los problemas que les ha originado y les originará a la familia y a algunos amigos cercanos, de forma que les sirva de aprendizaje y preparación, cara al presente y al futuro.

Tendrán que entender y aceptar algunas decisiones que los padres realizarán, a fin de afrontar las consecuencias que seguramente afectarán a toda la familia.

Las personas o sociedades que superen la crisis, se habrán dominado a sí mismas, al aprovechar las soluciones obligatorias del cambio, saliendo fortalecidas y aumentando el progreso social. En la crisis es donde la creatividad produce la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

Las soluciones personales son muy difíciles de explicar genéricamente. Cada persona y cada familia tienen una situación económica, presente o previsible, muy diferente, ya que está relacionada con la familia, profesión o situación social. Por eso se requiere un experto en finanzas que ahonde en todos los detalles familiares, algunas veces muy privados, para que les pueda dar un buen consejo profesional.

Crisis y oportunidades

La crisis implica un reajuste, previsible o imprevisible, y es una gran oportunidad para diseñar nuevas empresas, instituciones, productos, servicios, patrones de consumo, cambios en el estilo de vida, etcétera. La riqueza, como la energía, no se crea ni se destruye, sino que se transforma. La riqueza está ahí para el que tenga más habilidades o esté mejor preparado para conseguirla, dentro del ámbito moral y legal. La riqueza no desaparece, cambia de manos.

Ciertamente, muchos van a ver disminuidos sus ingresos, pero habrá otros que los aumentarán, gracias a las nuevas necesidades de productos y de servicios que tendrán que producirse. Algunos serán capaces de ver esta crisis como una nueva oportunidad que antes nunca habían pensado. Hay quienes saben ganar cuando baja la bolsa y también cuando sube. Hay que descubrir los secretos de los negocios, para que en las crisis sean mejores y más rentables.

 Quienes carezcan de la preparación necesaria, la sufrirán con más intensidad, pero los que tengan la preparación o fortaleza adecuadas se convertirán en los grandes innovadores en todos los campos.

 

Necesidad del presupuesto familiar

Siempre ha sido necesario que las familias tengan escrito un presupuesto de ingresos, gastos y ahorros. En esta época de crisis, es totalmente imprescindible tenerlo y adecuarlo a las circunstancias, a fin de poder guiarse por él. Es posible que para ajustar el presupuesto a la realidad, las familias tengan que cambiar de actitud ante la vida diaria. Cada miembro de la familia tiene que aportar su conocimiento y voluntad para ver dónde, cómo y cuándo, puede contribuir a mejorar las cosas, de forma que se cumplan los nuevos objetivos en temas tan importantes como el costo de los productos que se consumen en el hogar, las salidas a restaurantes, la compra de ropa, diversiones y un largo etcétera. Cada persona de la familia debe limar todas las esquinas de lo que quiere y puede ganar, gastar y ahorrar.

Planes de estudios

Las crisis son los periodos donde las familias tienen que plantearse soluciones para cada uno de los componentes. Determinar si deben comenzar a estudiar alguna nueva profesión o terminar la que por circunstancias especiales habían dejado aparcada. Se afronta más fácilmente una crisis duradera adquiriendo más y mejores estudios, que elevarán el nivel de los ingresos a corto y largo plazo. Puede ser una función complementaria cuando disminuyen las horas de trabajo o se está en el desempleo, y también sirve cuando se está en  la búsqueda de un empleo nuevo. El dinero y el tiempo mejor empleados, y más rentables financieramente, son los dedicados a los estudios. Incluso, el esfuerzo al estudiar aleja otros fantasmas que las crisis suelen crear.

Petición de consejos a los profesionales de inversiones

Hay gran necesitad de informarse sobre las consecuencias que traerá la crisis en cada persona y las formas de actuar ante ellas. Lo importante es prepararse para enfrentar la tormenta. Y, sobre todo, también prepararse para las crisis que vendrán periódicamente.

Cuando se prevé una crisis, es el momento de pedir consejo a un profesional de las finanzas, explicándole todos los detalles del estilo de vida que la familia ha estado llevando hasta la fecha, para buscar soluciones a diversos plazos que impidan a la familia caer en los mismos errores que han caído en el pasado.

Las cantidades que pudieran ahorrar, en función de los ingresos previstos y los gastos presupuestados, tendrán que plantearlos en función de los formatos de ahorro e inversiones que mejor encajen en sus planes futuros. Los modelos que antes fueron buenos, a partir de ahora y una vez vistos los puntos débiles de las inversiones, tendrán que ser reconsiderados.

Las inversiones en acciones, los fondos mutuos, los planes de jubilación y de estudios universitarios de los hijos, las inversiones en vivienda a la espera de la gran revalorización, inversiones en metales preciosos o industriales, tendrán que ser revaluadas con los profesionales.

Las inversiones que fueron históricamente recomendadas como sólidas, eficientes y seguras, posiblemente haya que olvidarlas y buscar modelos nuevos. Productos financieros que habían funcionado durante cien años, han desaparecido en muy poco tiempo, principalmente por la codicia e inmoralidad de unos pocos, que han arruinado con total impunidad a innumerables familias. Cada familia en función de sus ingresos, sus gastos y sus proyecciones, tiene que hacer un planteamiento muy a la medida.

Causas y consecuencias de la crisis

La crisis económica actual es un ejemplo de las consecuencias de la falta de virtudes y valores humanos, del exceso de inmoralidad, impunidad, comodidad, consumismo y de la falta de auto dominio, al no saber acomodarse a las circunstancias, lo cual ha contaminado muchos de los ámbitos de la sociedad actual. La crisis tiene que servir para meditar en lo que hay que hacer, cambiar, aceptar y rechazar, hasta conseguir una sociedad más moral, más seria y más trabajadora, quizás entonces, de las crisis, se puedan sacar unos efectos beneficiosos.

Al quedarse sin empleo o ver reducidos los ingresos, se produce un fuerte estado de ansiedad, con graves consecuencias físicas y emocionales. Sobre todo, cuando obligan a modificar los hábitos de vida para suprimir determinados gastos, lo que a veces imposibilita ver o tomar soluciones que pudieran llevar a sobrellevar los efectos de la crisis, los cuales se ven aumentados hasta el paroxismo por los medios de comunicación que exageran y propalan todos los problemas verdaderos o falsos.

 

¿Qué actitud tomar y transmitir a los hijos?

Es muy importante que los padres expliquen a sus hijos que las crisis económicas que vayan llegando no deben destruir las virtudes y valores humanos en las familias. Es cierto que se ha producido un cambio en los paradigmas que hasta ahora habían sido nuestras referencias, pero no hay que olvidar ciertos principios básicos, como ahorrar para la jubilación y para gastos por situaciones extraordinarias, para los estudios de los hijos, para  poner un negocio, etcétera; estimar como digno el esfuerzo, el trabajo, el estudio; y no dejar de lado la fidelidad a las instituciones, ya que nunca dejarán de ser los pilares sobre los que se asienta la sociedad.

Los padres deben buscar soluciones a corto, medio y largo plazo, en función de los conocimientos, edades de los miembros y situación económica de su familia. No deben entrar en pánico físico ni económico, procurando tener todos los datos bajo control. También tienen que adoptar un modo de vida mucho más sobrio y recuperar las virtudes y valores humanos.

¿Qué hay que cambiar, como personas y como sociedad?

La crisis económica ha terminado con un periodo de euforia en el que la mayor parte de la población ha vivido por encima de sus posibilidades reales. Se gastaba el dinero que tenía que haber sido ahorrado, incluso se gastaba el que pensaban ganar en el futuro. Eso ha hecho que el endeudamiento de las familias sea excesivamente peligroso.

No pretendamos que las cosas cambien si nosotros no cambiamos y seguimos haciendo lo mismo. La peor crisis es la producida por la incompetencia, voluntaria o inconsciente. El mayor inconveniente de las personas y los países ante la crisis es la pereza para buscar soluciones. Sin crisis no hay desafíos ni méritos, la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde aflora lo mejor y lo peor de cada persona y de cada sociedad.

Hay que ser radical en el cumplimiento de los principios no negociables. La sociedad no puede seguir permitiendo que los de siempre le vuelvan a chantajear con los ahorros conseguidos con grandes sacrificios, para que el gobierno los entregue a aquellos que los han malversado porque tienen la suficiente fuerza, a través de los lobbies, para imponer al gobierno que les dé dinero y, si es necesario, que emita deuda pública, que luego tendremos que pagar nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

Fuente: micumbre.com