Sé que ya te visualizaste. Sabes que el puesto que hoy tienes es temporal y que es parte del proceso para llegar al cargo que te mereces. Treparás y treparás en tu organización hasta que el título de “Godín”, que aparece en tu tarjeta de presentación, pase a convertirse en unas siglas rimbombantes que nadie entiende como: CEO, CFO o C3PO.

 Pero como las visiones sin acciones no son nada, deja de soñar y sigue estas 10 recomendaciones de Imagen Pública para ascender de puesto:

  1. Sé exageradamente puntual:

Trata de ser la primera persona que llegue siempre al lugar de trabajo o la oficina. Que todos tengan que saludarte, que siempre se sorprendan de que eres el primero en estar y, sobre todo, siempre llega antes que tu jefe. Sé puntual también en la entrega de trabajos y en la asistencia a juntas. Y, aunque muchos crean lo contrario, ¡también sé muy puntual para salir!, quedarse más tiempo en la oficina, más que percibirse como trabajador, se percibe como ineficiente y desorganizado.

  1. Sonríe y saluda:

La sonrisa comunica empatía, amabilidad y seguridad; por lo tanto, sonríele mucho a los jefes, a los directivos, pero también a tus compañeros de trabajo. Siempre saluda, las personas que no saludan no se dan a conocer y no hacen vínculos emocionales. A quien saluda se le percibe como “amigo” y como buena gente. Saludar es la primera forma de hacer networking de oficina.

 

  1. Huye de los apodos y los diminutivos:

Si toda la vida a nivel social te han dicho “El Pollo” o “La Muñe”, no vayas por la oficina solicitando que te digan así porque “todo el mundo así lo hace”. El mundo ejecutivo es diferente, ¿o acaso conoces a muchos “Porkys” o “Flacas” que sean Directores Generales? También trata de alejarte de los diminutivos y de las traducciones al inglés con artículo nacional: Armandito y Normita siempre serán los pequeñines de la organización, y “El Jerry” o “La Susan” siempre se percibirán como de baja calaña.

  1. Ofrece tu ayuda:

Siempre hay imprevistos: un proyector que falla, una mensajería urgente o simplemente alguien que dice: “¿quién puede venir un momento el sábado?”. Cuando se den estos casos ofrécete, sobre todo cuando el jefe es quien lo solicita. Lo más mediocre es pensar que ese no es tu trabajo o que hasta indignante se te haga hacerla de mensajero, técnico o personal de limpieza.  Cuando das más de ti siempre te verán como alguien que aporta y genera valor.

 

  1. Participa activamente en eventos extracurriculares:

Asiste a las convenciones, congresos, integraciones, festejos y comidas de fin de año. Y no sólo asistas, participa y genera la sensación de que te la pasaste bien. Las empresas invierten mucho en este tipo de eventos y cae muy gordo el que está en la fiesta de fin de año todo jetón y que se va después de comer porque “tenía otro evento”. El que cantó, bailó, participó en las dinámicas y agradeció a los directivos por el buen momento, siempre caerá muy bien y se contemplará como alguien que debe permanecer en la empresa.

 

  1. Da de más y se proactivo:

Si te pidieron 3 propuestas, lleva 5. Si solicitaron algo y piensas que puede tener un plus, dáselo. Para los puestos altos siempre se busca a quien aporte y genere valor a la institución.

 

  1. Propón controles en los procesos:

Los puestos directivos altos tienen como característica funciones de control y eficiencia de procesos, por lo que tienden a establecer normas. Si tú ves que ajustando algunas tuercas el trabajo puede hacerse mejor, propónselo a tu jefe aunque esa acción haga tu trabajo más complejo o evidencie más fácil los errores. Se te verá como alguien que tiene ideas para hacer cada vez mejor el trabajo, por lo que te verán como jefe y no como colaborador.

 

  1. Consíguele algo de valor a la institución:

Siempre ten presente el giro del negocio y, aunque no seas el de ventas, piensa en algo que pueda generar ingresos. Consigue una cita con un cliente potencial, una nota en algún medio de comunicación o una capacitación gratuita en algo que les dé valor agregado. Ponte muy bien la camiseta y siempre piensa en cómo puedes generar valor, inclusive fuera de tus horarios laborales. ¿Por qué? ¡Porque eso es lo que hacen los dueños!

 

  1. Vístete para el puesto que quieres y no para el que tienes:

Si quieres ser jefe primero debes parecerlo. Utiliza los códigos de vestuario que utiliza la gente de arriba. Invierte un poco más en la calidad de las telas y en los accesorios: una buena pluma, un porta tarjetas de plata, una funda de teléfono de piel y todo aquello que complemente una buena imagen física ejecutiva. Si un día ves unos zapatos que parecen de jefe… ¡Cómpratelos, pues lucirás como uno!

 

  1. Sé simpático:

Y no te confundas, no estamos hablando de hacerte el chistosito. La simpatía es la capacidad de gustarle a las personas y caerles bien. Nunca le van a dar un ascenso a una persona amargada o que sólo se limita a hacer su trabajo. Conoce a las personas, llámalas por su nombre y preocúpate por ellas. Un simple “¿Cómo sigue tu perro?” o “¡Hoy juegan tus Chivas!” genera empatía con los demás.

Finalmente recuerda que al buen profesional se le reconoce por sus resultados, pero no basta con ser, hay que ser y parecer.

Alvaro Gordoa

Consultor en Imagen Pública.

Socio Director del Colegio de
Imagen Pública y autor del libro
Imagen Cool.

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