¿Por qué será que hay gente a la que le encanta señalar los defectos de una persona con la finalidad de avergonzarla? No creo que sea necesario humillar a nadie. Es mejor resolver las diferencias en privado.

Más allá de las bondades de las lavadoras automáticas, todavía se tiende la ropa en el solar para secarla. Sin embargo, en algunos apartamentos que no gozan de ese terreno, la gente se ve obligada a secar sus prendas al interior de sus habitaciones.

Según cuenta la historia, en un pueblo de España muchos la secaban por dentro por temor a que los vecinos se las robaran. Eso, como era natural, hacía que sus moradas quedaran impregnadas de humedad.

Un hombre siempre peleaba con su mujer por esta situación. Él, cansado de que los demás le reclamaran que su casa olía a mal, tomó la decisión de salir a la calle con ropa en mano para secarla.

Desde entonces, la expresión de ‘trapitos sol’ se utiliza para dar a entender que las cosas malas de los demás deben salir a la intemperie para develarlas delante de terceros.

¿A qué viene esta curiosa historia?

A que no hemos entendido que la acción de ‘sacar los trapos al sol’ debe ser íntima y se tiene que hacer en el tendedero interno de las casas, sobre todo cuando se trata de la ropa interior.

Por eso, la página de hoy es una sugerencia a no ventilar los problemas personales en público.

De manera desafortunada, cuando discutimos con alguien y le tenemos rencor por algún daño que nos haya hecho, optamos por sacar a relucir de esa persona las cosas ‘malas’.

A veces hasta le echamos en cara nuestros favores, solo por el simple hecho de hacerle daño o de que se sienta mal.

Sucede que callamos todo el tiempo y no decimos nada, pero después decidimos ‘cantarle la tabla’ a alguien cuando cualquier diferencia activa eso que llevamos reprimido.

Nunca un conflicto del pasado traído al presente se resuelve así, ni mucho menos es preciso gritarlo.

Yo creo, de corazón, que no es necesario ventilarles todos los problemas personales que uno tiene a los demás, entre otras cosas, porque reitero que ‘la ropa sucia se lava y se seca en casa’.

Y si bien no es necesario, ni apropiado, ni mucho menos saludable dar a conocer nuestros errores privados o pecados familiares para el escrutinio público, esto no significa que se deban cubrir los problemas.

Hay que tener claro que las cosas son como son y no tenemos porqué dejarlas llenar de moho.

Si tenemos diferencias con alguien es preciso recurrir al diálogo, expresar nuestra forma de pensar con respeto y, por supuesto, conciliar para que finalmente esa ‘ropa de problemas’ logre ‘secarse’ bien. Solo así la relación de los dos volverá a respirar aire puro.

Siempre he creído que hay que felicitar en público y regañar en privado. Así que, de ahora en adelante, no discuta y mida el alcance de sus palabras.

http://www.vanguardia.com/entretenimiento/espiritualidad/373414-trapitos-al-sol-cuando-solo-ven-los-defectos-de-una-persona