Seguramente extrañarás, pero a todo nos acostumbramos, ¡haz que valga la pena!

Mudarse de ciudad o país no es para todas, hay gente que ha vivido muy feliz toda su vida en la misma casa, y hay otras que han tenido tantos domicilios que es difícil que lleven la cuenta.

Si lo vas a sufrir, ¡ni lo hagas! Pero si tienes la inquietud de hacerlo, te dejo cinco cosas que he aprendido y que tal vez te pasen.

1. Aprendes a ser realmente independiente. 

Literalmente se abre un archivo nuevo en tu cabeza con cosas que debes hacer. Se te complica solucionar cualquier problema de tu casa o tu vida, ya no basta con una llamada a tu mamá o a algún familiar porque ahora están muy muy lejos como para arreglarlo con su varita mágica.

Desde que se te olviden las llaves (jamás he vuelto a perderlas desde que vivo sola) o arreglar un desperfecto sencillo de tu casa, ahora debes contratar servicios que a veces te complican más.

2. Emoción que nadie más entiende. 

Viajar es siempre increíble, pero cuando te mudas a una ciudad diferente la emoción se vuelve exponencial, no sólo todo es nuevo e interesante, sino que no paras de asombrarte como cuando estás de paso. Pero la maravilla es que ahora vives ahí, hay costumbres, reglas, expresiones, hábitos y hasta idiomas que debes de aprender y eso es fascinante. Vas a querer tomar foto de todo y todos los días se convierten en una aventura. Probar nueva comida, descubrir lugares, conocer gente.

Lo que sientes cuando experimentas todo esto se puede convertir en tu nueva adicción.

3. Nostalgias. 

Inevitablemente te perderás de reuniones familiares, hasta extrañarás a las tías que antes no, te va a doler perderte las fiestas con tus amigos (a las que probablemente no hubieras ido), no serás parte de las bodas y verás crecer a tus sobrinos en foto y vídeo, y puede que dejes de ser un verdadero apoyo en los momentos difíciles de aquellos a los que amas. Estos momentos te harán cuestionarte si es egoísta de tu parte estar lejos, pero tienes que recordarte por qué estás en otro lugar y que mientras no inventen la tele transportación uno no puede ir y venir tan fácilmente.

4. Aprendes a valorar. 

Parecerá raro, pero aunque vivas en un lugar “mejor” ahora puedes encontrarle más virtudes a tu antigua ciudad o país, no si lo odiabas claro, pero aprendes a valorar las características de cada lugar y que cada uno tiene la magia de haber sido el marco de momentos de tu vida. Por supuesto te acuerdas de las cosas que te gustaban y no de aquellas que te molestaban, es como el síndrome del ex novio. Uno a veces recuerda las cosas buenas y no las malas. Es verdad que cuando estás lejos los verdaderos amigos permanecen, pues sólo alguien que te ama sigue procurando tu amistad aunque no te pueda ver.

5. Humildad. 

Salir de tu zona de confort y del ambiente que conoces te hace reconocer lo diminuto que eres en este mundo, y cómo puedes o no estar en él y él se seguirá moviendo, darte cuenta que el universo no gira en torno a ti es como si te bañaran con una cubeta de agua helada. Que lo que tú sabes y conoces sólo es una parte del mundo, que hay personas con creencias, vestimentas, idiomas, ideas y formas de vida no sólo diferentes, sino totalmente contrarias a la tuya.

Vivimos en una época en la que gozamos de los mayores medios de comunicación, así que nunca estarás realmente lejos. Ya sea por unos meses o años, muy cerca o muy lejos, ¡haz que valga la pena!

 

FUENTE: http://www.estoespurpura.com/5-cosas-que-aprendes-cuando-te-mudas-otra-ciudad/