“Quería iluminar toda la tierra. Hay electricidad suficiente para convertirse en un segundo sol. La luz aparecería alrededor del ecuador, como un anillo alrededor de Saturno.”

Nikola Tesla

 

El mundo vive hundido en un océano de problemas, uno de los más preocupantes es el de la energía. Durante siglos se han utilizado distintos recursos para la satisfacer las necesidades del hombre (madera, agua, aire, combustible fósil, fusión de átomos). Siempre ha existido una pugna entre la energía limpia y gratuita, contra los grandes imperios de la gasolina y la electricidad. Esto, dejó de lado los grandes beneficios que la corriente alterna pudo traer a nuestra manera de vivir.

Nikola Tesla, también llamado por el periodista John Smith en 1899 “el guerrero que capturó fuego del cielo”, algo así como un “moderno Prometeo”, fue un inventor preocupado por encontrar la solución a los inconvenientes de la energía. Su meta fue implementar un sistema que proporcionara energía de manera inalámbrica y, sobre todo, gratuita. Gracias a Tesla y la corriente alterna tenemos la radio, los rayos X, la resonancia magnética, el radar, etcétera.

Ahora, los físicos rusos Leonid y Sergey Plejanov quieren terminar ese trabajo tratando de recrear aquella torre que Tesla no pudo terminar, la Torre Wardenclyffe; nombrada así en honor a James S. Warden, quien fue uno de los pocos hombres que apoyaron a Tesla, ya que donó el terreno en el que se comenzó a construir la torre que revolucionaría la manera de consumir electricidad. Esta torre, según Tesla, iba a permitir la telefonía comercial transatlántica, impulsar las transmisiones radiofónicas y transmitir energía sin cables de forma gratuita, basándose en los mismos principios que la radio.

“Imagínense la posibilidad de poner paneles solares a una distancia de 100,000 kilómetros en el Sahara, y construir allí una torre de transmisión de alto voltaje. Esto será suficiente para suministrar energía al mundo. Ya podríamos olvidarnos de las estaciones de servicio, plantas de carbón, centrales nucleares…“, comentaron los hermanos Plejanov al Noticiero RT.

A través del crowdfunding han podido recaudar tan sólo una pequeña parte de lo necesario para llevar a cabo su proyecto, $50,000 de los $800,000 dólares requeridos. Esta nueva modalidad de financiación, por medio del internet, se ha vuelto muy popular, pues cualquier persona puede apoyar desde $2 dólares, y ha ayudado a impulsar cientos de proyectos científicos, culturales y sociales.

Se dice que, en su época, Tesla tuvo que detener su ambiciosa empresa a causa de las grandes firmas encargadas de proporcionar la infraestructura necesaria para el cableado eléctrico. Ahora sólo queda esperar que no suceda lo mismo con estos jóvenes rusos para que podamos disfrutar, en un futuro no muy lejano, de energía limpia, autosustentable y gratuita; algo que, sin duda, no es imposible.

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