La realidad empieza cuando el juego se termina.

Cuando las cosas tienen que tener pies y cabeza, cuando son como deben de ser, cuando te lo tienes que tomar en serio, cuando hay que… lo que sea.

Cuando bailar en las calles es ridículo, reír a carcajadas se ve mal, comer con las manos es de mala educación y comer chocolate de leche es suicidio. Besar profundo y con los ojos abiertos es peligroso, entregar el alma no es recomendable.

Cuando no debes, no puedes, no trates, no digas, no pruebes, no comas, no sueñes y ni hablar de anhelar… no.. NO.

Cuando creer en lo imposible es inapropiado.

Desnudar las ansias no es de niñas bien.

Olvidar lo que dolió es ser sumiso, perdonar lo imperdonable es desatinado.

Amar desde siempre es imposible.

Sentir con el alma es absurdo.

Cuando la vida deja de ser juego al convertirse en esa lucha constante por ser quien no eres, demostrar a los otros, ceder el aliento, regalar las alas, encoger las ganas. Querer poseer lo imposeible y demostrar que somos quien alguien más quiere encontrar.

Cuando la vida ya no se juega porque debes amar tan sólo a quien debes amar. Porque hay que olvidar a quien te ha olvidado y lastimar a quien te ha lastimado (ojo por ojo dicen los que creen que saben ¿no?)

Cuando la vida deja de ser juego por seguir las reglas de esos que no conocen las reglas porque no saben jugar…

Entonces la realidad empieza y el juego se termina..

Yo, hoy, prefiero jugar.