Me han contado que los hombres sufren distinto…

Me platicaron del dolor que les provoca saber que ya no los aman… Dicen que es peor cuando descubren que han dejado de ser el ombligo del universo de quien creían tener comiendo en su mano y besando el piso por el que caminaban.

Los hombres sufren de distinta manera y quizá con mayor intensidad y frustración porque no se les permite demostrar su sufrimiento… Ellos mismos no se conceden la oportunidad de desahogarse «porque no existe nadie que merezca su dolor»… Sin embargo, cuando por fin permiten que sus sentimientos fluyan, suelen hacerlo a través de manifestaciones contradictorias que sólo demuestran, una vez más, su incapacidad de expresar claramente lo que en realidad sienten.

Duele, sin duda y mucho, entender que ya no los aman y que ya no ocupan un lugar en los pensamientos o sentimientos de alguien que creían jamás lograría olvidarlos.

Por cierto, la forma grosera e inmadura de algunos para «comunicarse» sigue evidenciando lo poco que han aprendido de las experiencias vividas… Gritan la manera en que su orgullo, vanidad y egoísmo se vulnera y convenientemente olvidan que fueron ellos quienes comenzaron el juego del «ya no me interesas» y el «tengo cosas, actividades y personas mucho más importantes en mi vida».

El amor que no se alimenta muere… El amor sin reciprocidad muere… El amor que se deja al olvido, termina por olvidar…

Me han contado… Pero sé que una golondrina no hace verano y que hay situaciones que es mejor no generalizar, porque te cierras a las posibilidades de conocer las excepciones que rompen las reglas…

LO