Hay personas nocivas y dañinas, que restan en vez de sumar. Mucho cuidado con ellas, porque son extremadamente ‘virales’. Además, con sus comentarios y acciones se dedican a destruir en lugar de construir. Rodearse de personas negativas le resta posibilidades de crecer¿Ha percibido que, a pesar de que se levanta con muchas ganas de vivir, a medida que pasa el día ese entusiasmo se le va apagando?

No ha llegado el mediodía y ya se ve desganado, desenfocado y distante.

¿Dónde quedó esa ‘buena vibra’ que tenía en la madrugada?

No es que esté débil, tampoco es un asunto de anemia; ni siquiera se trata del síntoma de una gripa.

Lo que sucede es que, sin siquiera notarlo, está rodeado de personas que le están robando su energía.

Hay gente especializada en arruinarle la jornada, pues influye en su estado de ánimo con actitudes desestabilizadoras. Lo más grave es que al final a usted le extraen hasta el último aliento.

¿Sabe una cosa? Ese tipo de gente está por doquier: en la calle, en la oficina y hasta en el hogar.

Quienes actúan así, de ‘mala fe’, son emocionalmente inmaduros y tras su absurda forma de ser consumen su tiempo y su energía.

Por lo general son muy egoístas, carecen de empatía y las relaciones que establecen son principalmente interesadas, frías y calculadoras. También se considera que son personas ‘tóxicas’ porque enrarecen el entorno.

Es una pena que se comporten así, entre otras cosas, porque reflejan los indicadores del mundo que vive en su interior: resentimiento, frustración, baja autoestima e inseguridad.

¿Cuáles armas utilizan esos amargados para asaltar su estado de ánimo?

Se apoyan en las murmuraciones, las críticas destructivas, la negatividad, la envidia, la pereza, en fin…

Con sus comentarios desabridos, con sus problemas a flor de piel y con ese odio que destilan, usted se va cansando y deprimiendo.

Esas personas pesimistas con las que vive o trabaja, le van amputando sus ganas de vivir. Incluso lo convierten a usted en una ‘cesta de basura’ y arrojan sobre su pensamiento y cuerpo toda esa inmundicia que guardan en sus vidas.

¿Cómo detectar que le están robando el ánimo?

Hay rasgos tales como: en forma continua hablan de temas desagradables; en vez de halagarlo por algo, encuentran puntos negros; no aceptan en primera instancia una sugerencia; además de ser muy agresivos e inflexibles. También se exaltan con facilidad si lo contradice.

¿Cómo contrarrestar a esos ‘vampiros’ energéticos?

Aunque ese repentino estado de desánimo es más mental que físico, todo está en la forma cómo decida abordar a esas personas. Por eso, tal vez lo más importante es darse cuenta de que no puede seguirles el juego.

Si se encuentra con alguien así, recuerde que el único que decide hasta dónde pueden influir los comentarios, actitudes o pensamientos ajenos es usted.

Para ello debe analizarse y autoevaluarse de forma regular para ver cómo está el ‘termómetro de su entusiasmo’.

Además, si alguna vez se ha sentido triste, desanimado, irritable o con el estado de ánimo muy variable, fue porque les dio a otros el poder de desestabilizarlo.

Piense y actúe siempre en positivo. Blíndese de todo mal.

Nadie puede tener la suficiente capacidad como para ‘malograr’ su esencia.

Publicada por
REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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