El aprendizaje marca la vida de tus hijos

Una cosa son los conocimientos y otra cosa es el aprendizaje. El aprendizaje consiste en llevar a la práctica los conocimientos adquiridos a través de la interacción social.

Según Piaget, el ser humano no es un ente pasivo, sino un sujeto activo, física y mentalmente en interacción con el objeto de conocimiento.

El aprendizaje implica que el niño adquiera las herramientas necesarias para ser capaz de transformar el mundo que le rodea, lo cual requiere el desarrollo de sus habilidades y que crea en sí mismo, no sólo que acumule datos. Eso es lo que distingue a una persona de una computadora.

El niño es un ser social que refleja emociones, sentimientos, ideales, cultura, valores, conceptos, prejuicios y conocimientos. De ahí que el aprendizaje sea un proceso en el que colabora la familia, la escuela, los amigos, los grupos, el entorno y la sociedad en general. Cuando todos estos actores se involucran asertivamente, se logra una buena formación integral.

El aprendizaje se da en dos niveles:

  1. Nivel evolutivo. Nivel de desarrollo de las funciones mentales que un niño utiliza en una situación o problema determinado.
  2. Nivel de desarrollo potencial. La posibilidad de que el niño logre un objetivo o tarea determinada con el apoyo o guía del adulto.

Dentro del desarrollo potencial cognoscitivo se clasifican las fases que intervienen en el desarrollo del aprendizaje, como:

  1. Funciones mentales inferiores y superiores. Las inferiores se adquieren de manera natural, mientras que las superiores se logran con la interacción social.
  2. Habilidades psicológicas. Se manifiestan en el contexto social y de manera individual, mediante estructuras de pensamiento y conductas.
  3. Zonas de desarrollo próximo. Consiste en el nivel real de desarrollo y el nivel potencial. Representa la diferencia entre lo que el niño puede hacer por sí mismo y lo que puede hacer con ayuda, guía o tutoría para alcanzar un nivel superior.
  4. Herramientas de pensamiento. Herramientas técnicas y psicológicas, como: palabras, números, sistemas lógicos y conceptos teóricos que se transmiten a los niños por medio de interacciones sociales.
  5. Mediación. Existen dos tipos de mediaciones: la simple y la sofisticada. La primera corresponde a las herramientas y recursos materiales; la segunda se propicia con la utilización de signos, siendo el lenguaje la vía que transmite y combina al pensamiento del niño con la forma de pensar del adulto. Es el apoyo temporal que ofrece el adulto al niño para realizar una tarea hasta que logre dominarla por sí mismo.

Formar niños independientes que convivan, dialoguen e interactúen adecuadamente con su entorno permite la construcción de su aprendizaje. Conocer las etapas del aprendizaje te permitirá intervenir, en la medida justa, en cada momento del desarrollo de tus hijos.