Llegué sin la más mínima idea de lo que me iba a encontrar en la ciudad. Emprendí una aventura que esperaba me diera las más grandes recompensas de mi existencia.

Salí de mi casa sólo con mi smart, dos maletas llenas de ropa y recuerdos, y el entusiasmo de alguien que no conoce el mundo hasta que se enfrenta a una urbe que siempre está en movimiento.

Llegué a la ciudad en domingo. Decidí emprender un recorrido por mi barrio para saber dónde comería en un futuro, en qué sitios era mejor la vida nocturna, los mercados que estaban alrededor y por supuesto, los sitios a los que podía ir cuando pensara que el estrés citadino era demasiado para mí. Era sólo yo, sin mascotas, amigos, algún conocido o familiar, pero con algo que muchos de los que ya residen aquí no tienen: la ambición de conocer todo, ver todo, oír todo y romper los moldes para hacer de mi vida la mejor experiencia.

La primera semana decidí salir a explorar, el gran error fue no saber cómo funcionaba el ambiente hostil entre los otros conductores y el mundo. Me topé con al menos tres marchas, pero mi smart y yo parecíamos uno contra el mundo: era como si todo fluyera adentro de esa estructura metálica que podía sentir como si fuera una extensión de mi hogar, en el que podía disfrutar la vida aunque la ciudad, a veces infernal, parecía consumirse. El estacionamiento que muchos detestaban no era problema. Las horas en embotellamientos tampoco. No sé si es porque apenas llevo una semana en la ciudad o si nací para disfrutar de mi vida a cada instante.

¿Qué debo conocer? ¿A dónde voy? ¿Qué puedo hacer en esta ciudad llena de contrastes? La Ciudad de México es lo mejor que me pudo pasar y espero no perderme estos diez sitios de los que he oído tanto.


El Palacio de Bellas Artes

Uno de los sitios más característicos y emblemáticos de la ciudad. Conocido primero como el nuevo Teatro Nacional, es el testigo fiel de dos épocas: el Porfiriato y la Revolución Mexicana. Bajo las órdenes del arquitecto Adamo Boari, el palacio de Bellas Artes alberga la historia del arte en México: desde las marcadas influencias europeas en su fachada, los murales del México revolucionario en sus paredes interiores, la cortina de cristal que plasma la historia de los volcanes más famosos de México —el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl—, realizado en una de las casas de Art Nouveau más importantes de Nueva York.


Ciudad Universitaria

Muy cerca del Pedregal de San Ángel, la Ciudad Universitaria es uno de los Patrimonios de la Humanidad declarado por la Unesco más importantes de México. Desde que Miguel Alemán la inauguró en 1952, es símbolo de la educación. Con más de 2,600 metros cuadrados, es un sitio ideal para recorrer en auto o comenzar a explorarlo a pie. Visitar el espacio escultórico, la Biblioteca Central con sus imponentes murales o solo recorrer alguno de sus emblemáticos museos, como el MUAC. Puedes pasar un día entero en sus instalaciones y seguramente no te quedarás sin algo qué hacer.


Las trajineras de Xochimilco

Las trajineras le dan un sentido prehispánico a la Ciudad de México. Chinampas y trajineras que van y vienen con familias y amigos, este sitio se convierte en un rincón inigualable. Una vez que llegas a uno de los diferentes puntos de encuentro —sí, son diferentes embarcaderos— estás listo para comenzar la aventura por los canales a bordo de una gran barca de madera pintada de colores y adornada con un nombre. Arriba podrás comprar cualquier antojo típico y conocer los diferentes sonidos tradicionales del país, tales como el mariachi, la marimba o un trío.


El castillo de Chapultepec

El único castillo monárquico en América, tiene en sus alrededores algunos de los ecos y triunfos más importantes de nuestro país. En él se reflejan algunas de las sombras del poder político y económico de diferentes gobiernos. Se construyó sobre los cimientos de la residencia de Moctezuma II Xocoyotzin y dio albergue a diversos virreyes por más de dos siglos. Considerado por muchos como el monumento arquitectónico con más historia de nuestro país, fue el lugar de la batalla contra soldados norteamericanos y la residencia del Emperador Maximiliano y su esposa Carlota. Ahora alberga al Museo Nacional de Historia y tiene colecciones invaluables como muebles, carruajes y lienzos que hablan también de nuestro pasado.

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Coyoacán

Coyoacán es un sitio ideal para olvidar el estrés citadino y concentrarte en escuchar al organillero, tomar un buen café o sólo recorrer las tiendas y el bazar de artesanías para comprar algún accesorio al mejor precio. El ambiente de Coyoacán siempre es relajado e invita a pasar horas en una banca y contemplar a la gente pasar. O esperar la noche para decidir ir a alguna de las mezcalerías más famosas del lugar. Un sitio único en el que muchos quisieran permanecer días enteros.

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El Museo de Antropología

El más grande de México y considerado por muchos de los visitantes como uno de los mejores de América Latina, el Museo de Antropología fue diseñado por uno de los arquitectos mexicanos más importantes: Pedro Ramírez Vázquez. Con 23 salas temáticas, al entrar, te quedarás hipnotizado por el patio central que cuenta con una sombrilla que simboliza un árbol mitológico, grabados de águilas y jaguares, y una enorme fuente que resguarda hermosas tortugas y peces acostumbrados a la visita masiva de turistas. ¿Has oído hablar de la Piedra del Sol? Se ubica en una de las salas más visitadas de la construcción y aunado a esto, puedes conocer las esculturas más representativas de algunas de las grandes civilizaciones prehispánicas.


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Los Dinamos

Ubicados en la delegación Magdalena Contreras, Los Dinamos son el lugar ideal para un fin de semana tranquilo. En este sitio se halla uno de los pocos ríos naturales de la Ciudad de México, mismo que atraviesa colonias como San Jerónimo, el Pedregal y Coyoacán. Se divide en 4 secciones: en el primer Dinamo podrás disfrutar de una cabalgata y un picnic tranquilo, en el cuarto y último, ver el río en todo su esplendor y si te atreves, subirte a la tirolesa. Puedes llevar carne y asarla en el lugar, pero no olvides cargar con todas las herramientas necesarias. Si quieres más aventuras, puedes escalar y realizar deportes extremos.

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El Monumento a la Revolución

Asentado en la estructura de hierro que sería el Palacio Legislativo después de las luchas bélicas de la Revolución, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia decidió aprovechar la construcción para realizar el recinto. En él se colocaron los mausoleos de diferentes revolucionarios como Francisco I. Madero, Carranza, Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.


La Cineteca Nacional

Con más de 40 años de existencia, la Cineteca Nacional ha cambiado por completo en los últimos años, con un recinto mucho más amplio que logra exhibir algunas cintas internacionales aclamadas por la crítica. Una tarde que incluya una función gratuita al aire libre o aquella cinta que en ningún otro cine proyectan más que en ese lugar, se convertirá en el pretexto perfecto para llevar un libro y sentarte sobre un petate a esperar que la función comience.

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Arena México

A la Arena México vale la pena ir un día en que sea seguro encuentres una función de Lucha Libre. Con el ambiente de toda la afición, la catedral de la lucha libre mexicana se convierte en el recinto ideal para gritar de locura y apoyar a los rudos o los técnicos. La entrada principal tiene el mural “De 2 a 3 caídas” del artista mexicano Miguel Valverde, el cual narra la historia del hombre por sobrevivir. Recuerda llevar tu máscara y una matraca para sentirte en ambiente con todos los asistentes.

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Centro Histórico

Si existe un sitio en el que es posible perderte por horas para ver los aparadores de las tiendas, conocer la historia a través de un museo o ir a algunos de los sitios más exclusivos del país, ese es el Centro Histórico. Con sus calles llenas de historia puedes recorrer todas las épocas de México: el Templo Mayor, edificación mexica, un portavoz de la historia más antigua; la Catedral Metropolitana se convierte en el eco de épocas pasadas de la Colonia —del mismo modo que muchos de los edificios de esta zona— y algunos otros sitios como el edificio Guardiola, son el pretexto ideal para adentrarse entre las calles y caminar con el mar de gente al unísono.

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FUENTE: http://culturacolectiva.com/lugares-que-debes-conocer-cuando-llegas-a-vivir-en-la-ciudad/