Continuamente me preguntan: y tú, ¿en qué trabajas? y mi respuesta inmediata es: ¡soy Curador!

A veces agrego las palabras “de arte”, pero invariablemente la duda está sobre la mesa: ¿qué curo? ¿acaso curo almas? o ¿curo la salud con hierbas? ¿tal vez cure falta de amor? confieso que a veces me divierto un poco y respondo: ¡te curo lo que quieras!

Ricardo Camacho

Sin embargo, “tomando el toro por los cuernos”, trataré de explicar en este artículo cual es mi función como Curador de Arte, en qué invierto la mayor parte de mi tiempo y la pasión que significa serlo.

La palabra “Curador” es una acepción, no se recoge en el Diccionario de la lengua y es un anglicismo traducido directamente del vocablo inglés “curator“. La Historia del Arte nos muestra que un Curador surge a partir de la idea de ser un conservador de arte, ser un “comisario” y como se especifica en la Real Academia Española, se encarga de “comisariar una exposición”, que es una función propia de la museística, las exposiciones artísticas y el coleccionismo de arte.

Para explicar lo anterior y el motivo de este artículo, en palabras comunes y corrientes, un “Curador de Arte” es la persona que cuenta con la preparación y la habilidad para desarrollar las estrategias de exhibición eficientes, que aseguren una exitosa relación entre los artistas y los espectadores (y compradores), por medio de la obra y el modo en que ésta, es presentada.

Dicho lo anterior, para poder cumplir con mi objetivo como “Curador de Arte”, desarrollo diferentes tareas multidisciplinarias, entre las principales:

  • Investigación. 

Sobre el artista, sobre su obra, los movimientos o estilos y técnica que desarrollan. Debo actualizarme sobre los contextos históricos y/o sociales del periodo de sus creaciones y cualquier otro dato que se considere relevante para el valor artístico y material de la obra. Por ejemplo, frecuento a Grandes Maestros aún vivos y que motivaron la “Generación de la Ruptura”, no definida en los libros pero de muchos conocida y cuyo nombre al conjunto de artistas mexicanos y extranjeros radicados en México, lo dio la crítica de arte Teresa del Conde y que en la década de los 50’s comenzaron a reaccionar contra lo que percibían como los gastados valores de la Escuela Mexicana de Pintura, la cual aglutinaba principalmente a los grandes muralistas mexicanos, como David Alfaro Siqueiros y Clemente Orozco, entre otros y cuya temática nacionalista, izquierdista y revolucionaria había sido la corriente artística hegemónica en México ¡desde el estallido de la revolución mexicana en 1910! Entre los artistas agrupados bajo este apelativo están Manuel Felguérez, José Luis Cuevas, Vicente Rojo Almazán, Roger von Gunten, Alberto Gironella, Vlady, Juan Soriano, Lilia Carrillo, Arnaldo Coen, Pedro Coronel, Enrique Echeverría, Fernando García Ponce, Brian Nissen, Gabriel Ramírez, Gastón González César, Kazuya Sakai, Guillermo Zapfe y Gustavo Arias Murueta; también tuvieron interlocución con los llamados modernistas solitarios Carlos Mérida, Rufino Tamayo, Günther Gerzo, Mathias Goeritz, Wolfgang Paalen. María Teresa Vieyra, Gilberto Aceves Navarro y Francisco Toledo son considerados a veces como integrantes de esta generación. Todos y cada uno de ellos crearon un estilo particular en sus pinturas y revolucionaron el arte en México.

  • Establecer el sentido de la muestra. 

Conjuntando el uso de los elementos que posteriormente describiré, como Curador de Arte tengo la difícil pregunta: determinar el ¿por qué? de llevar a cabo la muestra, ¿cuál es el propósito que persigo con la misma?

Tal vez la idea que me nace es dar a conocer una nueva generación de artistas o hacer un homenaje a un personaje consagrado; promover la venta de obras o resaltar la labor que una institución está llevando a cabo en su constante apoyo a las manifestaciones culturales y aquí incluyo los eventos de carácter altruista y que al menos realizo la curaduría de uno cada año. El sentido de la exhibición me significa todo, ya que el espectador potencial decidirá su asistencia a partir de ello. En la actualidad, afortunadamente, el uso de los medios electrónicos expande mi labor como Curador y por esto las ilimitadas posibilidades que ofrece la interacción a nivel mundial de los usuarios de las redes sociales, me obligan a que las estrategias de difusión y promoción adopten nuevas formas y técnicas alternativas, ya que representan un reto de evolución a todas las personas involucradas en tareas de creatividad. Por otra parte, la posibilidad de alojar imágenes, audio, video, literatura y cualquier otra forma de expresión artística, convierte el espacio cibernético en una macro galería sin murallas, completamente abierta a la participación general y donde nosotros los curadores, debemos forjar un lugar y la importancia de nuestra labor en un universo regido por leyes virtuales.

  • Diseño de montaje. 

Asesoro directamente al museógrafo (otro tema para escribir) o intervengo en las técnicas y estilos para la presentación de cada pieza individual de las que componen la muestra y el conjunto en general de todo aquello que integra la exhibición. Este aspecto es fundamental cuando se trata de exposiciones colectivas y se procura un concepto uniforme que integre bajo alguna justificación, la participación de todos los artistas.

  • Elementos complementarios. 

Contemplo textos que describen la muestra o las obras, imágenes adicionales, objetos, vídeos, aromas, sonidos, iluminación, personajes e incluso la temperatura ambiental; en otras palabras, trato de considerar todos los recursos adicionales que pueden contribuir a generar una atmósfera particular que presente condiciones favorables para la apreciación de la exhibición.

  • Seguridad. 

Examino todos los recursos complementarios y los utensilios y mecanismos aplicados a las técnicas de montaje; deben ser comprobados para que no representen un riesgo a la integridad y preservación de las obras. 

  • Vernissage. 

Son aquellos alimentos, bebidas y diversos obsequios a los asistentes en momentos clave como la inauguración o la clausura del evento. Incluso en ocasiones pueden estar disponibles de forma permanente para contribuir a la experiencia satisfactoria de observadores y participantes.

  • Estrategias de promoción.

Diseño con ayuda de gente que colabora conmigo diversos materiales gráficos, electrónicos (como sitios web, redes sociales, invitaciones electrónicas, etcétera). Realizamos llamadas telefónicas o contactamos medios de comunicación masiva. También recurro a recursos diversos y recomendaciones o contactos personales clave, que constituyen una variedad de alternativas individuales o complementarias que pueden ser utilizadas en una campaña promocional previa para asegurar tráfico durante la exhibición.

  • Avalúo. 

Realizo una adecuada valoración de cada obra ya sea directamente con los artistas o a falta de ellos mediante diversos libros o catálogos para efectos de contratar las debidas pólizas de aseguramiento de traslado y resguardo en el recinto en que las exhibiré o bien cuando además con la exposición persigo un propósito comercial.

Bien, esto es lo que principalmente realizo en cada curaduría y por tanto les he tratado de contestar la pregunta inicial de “¿qué es ser Curador de Arte?”. Deseo agregar que con mi trabajo tengo la oportunidad de conocer un mundo fascinante y envolvente, digamos que muy provocador, además del privilegio de vivir a cada Maestro o Artista en diversas bellas artes, como la pintura, la escultura, la música, la literatura, el ballet y diversas, entre ellas la fotografía o aquellas actividades que tal vez no son consideradas como “arte” pero que indudablemente requieren de toda la creatividad e ingenio de quien las practica.


FUENTE: RicardoCamacho.com