El Estado Islámico empuja a Turquía al caos

Tres terroristas suicidas atacaron el principal aeropuerto de Estambul vestidos con bombas, matando a 36 personas e hiriendo a otras 147, según un informe  provisional de daños que no descarta más víctimas.

La recapitulación más exacta la tienes en esta pieza en desarrollo del New York Times y, alternativamente, en esta otra de Al Jazeera, que también aporta perspectiva con este historial de ataques terroristas recientes en Turquía. Financial Times añade una observación del potencial impacto de este nuevo atentado en una industria turística cuyo volumen ha caído un 35% en el último año. Estambul, con catorce millones de habitantes, tiene en su aeropuerto de Ataturk uno de los  intercambiadores aeronáuticos de mayor densidad del mundo.

El primer ministro Binali Yildirim dijo que las primeras investigaciones apuntan al Estado Islámico. El presidente Tayyip Erdogan recordó que la guerra contra el terrorismo es de alcance mundial: “Las bombas que explotaron en Estambul hoy podrían haberlo hecho en cualquier otro aeropuerto del mundo. No nos equivoquemos: para las organizaciones terroristas, no hay diferencia entre Estambul y Londres, Ankara y Berlín, Izmir y Chicabo, Anatolia y Roma”. La Casa Blanca condenó el atentado, un “símbolo de las conexiones internacionales y los lazos que nos unen” en la guerra contra el terrorismo.

De confirmarse la autoría del Estado Islámico, el ataque apunta dos indicios de su estrategia: uno, llevar la guerra a Europa, ahora que pierde territorio en Iraq y Siria. Infraestructuras masificadas como aeropuertos, estaciones y grandes eventos serían sus nuevos objetivos; y dos, engullir a Turquía en el caos de Oriente Medio. El país más secularizado del mundo musulmán, aliado de la OTAN, está envuelto en contradicciones potencialmente explosivas, por su respuesta a la guerra de Siria, en la que ha jugado un papel de facilitador logístico de la insurgencia, al mismo tiempo que intervenía en el conflicto para minar la facción kurda de la oposición a Al Assad, compartiendo intereses con el Estado Islámico. La modélica Turquía, en otro tiempo ejemplo de una democracia posible en el mundo islámico, se desliza hacia el caos, acariciando la tentación autoritaria como respuesta al desorden en el tablero de Oriente Medio. Las guerras de la región llaman a las puertas de Europa.

(Con información de The New York Times, Financial Times, Al Jazeera y Actuall, en inglés y en español)