¿Votar el mal menor o votar en conciencia? ¿Qué se entiende en moral por mal menor?

Los españoles están en la víspera de una segunda oportunidad para decidir quién será su próximo gobernante, después de una primera votación donde no hubo conscenso. En México, el sistema de sufragio se define por mayoría absoluta, por lo que un solo voto de diferencia define al ganador. No obstante, los mexicanos sí hemos compartido y habremos de hacerlo en un futuro no muy lejano, el dilema de convertir nuestro voto en un voto útil (por el menos malo de los que tienen oportunidad real de ganar) o bien, votar por la opción más acorde a nuestros principios a sabiendas de que es improbable que gane.

Los españoles se preguntan: ¿PP, Ciudadanos, PSOE, Unidos Podemos, VOX,…? ¿A quién votar? Además de un dilema político también están ante un dilema de orden moral. Y, especialmente los cristianos, se plantean como votar sin traicionar a su conciencia.

Máxime en un escenario tan complejo como el del 26J, si se tiene en cuenta que casi ninguna formación defiende valores innegociables como la familia o la vida, y que, según las encuestas, no es descartable que termine gobernando un Frente Popular laicista y anticristiano.

Para contrarrestarlo se sitúa el Partido Popular, una formación que no ha cumplido muchas de sus promesas y que ha provocado que cientos de miles de personas vayan a acudir a las urnas con la nariz tapada. ¿Pero es realmente lícito, para un cristiano, votar al PP? ¿Qué dice la Iglesia?

En principio, el mal menor se refiere más a problemas físicos más que morales, es decir, cortar el brazo para salvar la vida. Pero la Iglesia también admite este supuesto en otras circunstancias si éstas son verdaderamente excepcionales.

Como recuerda el teólogo español José María Iraburu en Infocatólica, “no siempre es posible lograr una coincidencia entre el orden moral y el orden legal de la ciudad secular, sobre todo en aquellas naciones en las que la mayoría de los ciudadanos son culturalmente liberales, y se rigen sin referencia alguna a Dios”.

Iraburu: “Los cristianos han de procurar el bien común con todas sus fuerzas, pero al mismo tiempo deben reconocer el principio de la tolerancia en ciertas cuestiones”

Por ello, el sacerdote recalca que ni se puede uno conformar con los males vigentes como si fuesen insuperables, ni se debe pretender cristianizar la sociedad. Es decir, insiste Iraburu, “que los cristianos han de procurar el bien común con todas sus fuerzas, pero al mismo tiempo deben reconocer el principio de la tolerancia en ciertas cuestiones”.

Pone como ejemplo el famoso fragmento de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino:

“Dios, aunque es omnipotente y sumamente bueno, permite que sucedan males en el universo, pudiéndolos impedir, para que no sean impedidos mayores bienes o para evitar males peores. De igual manera, los que gobiernan en el régimen humano rectamente toleran algunos males para que no sean impedidos otros bienes o para evitar males peores”. (STh II-II,10,11).

La pregunta entonces no es si se puede votar al mal menor, sino si este caso se enmarca dentro de los parámetros establecidos por Santo Tomás, tolerar un mal para que no se impida un bien mayor o evitar un mal mayor.

Munilla: “No puede ser la fórmula habitual”

El obispo de San Sebasitán, José Ignacio Munilla, fue preguntado por este mismo asunto durante su programa ‘Sexto Continente’ en Radio María. “Si se recurre al mal menor ha de ser algo ‘excepcional’. No puede ser la fórmula habitual de presencia en la vida pública de un católico“, fue la primera consigna del prelado.

E insistía Munilla en que “el voto en conciencia tiene que estar por encima del voto útil yque el recurso al mal menor tiene que ser solamente excepcional. En este caso, esa excepcionalidad, ¿se da o no se da? Que lo decida en conciencia cada uno”.

En cuanto a la postura de la Iglesia el purpurado ya avisó de que “la Iglesia no dirá nunca ‘en este caso concreto has de votar a este’ o ‘has de votar en blanco’, no”. Al final, al ser el voto un asunto personal, es cada uno quién debe decidir también sobre la excepcionalidad.

López Quintás: PP o caos

Doctor en Filosofía, discípulo de Romano Guardini, y con una notable obra filosófica y teológica, el sacerdote y profesor Alfonso López Quintás ha terciado en el debate en una Tribuna publicada en La Razón. Para el filósofo hay tres aspectos fundamentales que se deben preservar a cualquier precio: mantener la paz social, el respeto a la libertad religiosa y a la libertad de educación y la defensa de la unidad nacional.

Diríamos que estos tres son los principios innegociables, las rayas rojas que el ciudadano no debería tolerar que el partido aspirante a gobernar sobrepase.

Y en base a estos tres aspectos, el único capaz de salvaguardarlos es el PP, según López Quintás, frente a la amenaza de un Frente Popular que no los va a respetar.

De la misma manera opina Álex Navajas en su último artículo en Actuall, quien añade que “el partido Popular es el único capaz –por número de escaños, que no por gallardía- de defender los pocos restos del naufragio en el que estamos sumidos”.

Obispos de Valencia: Hay que buscar el bien mayor

Los obispos de Valencia, encabezados por el arzobispo Antonio Cañizares, publicaron una nota, en la que reconocían la dificultad de los católicos a la hora de votar este 26J: “La situación, lo decimos y lo vemos todos, es complicada y nada fácil”.

Cañizares: “La Iglesia nunca determinará quiénes deben gobernarnos, pero sí debe proyectar la palabra de Dios sobre la sociedad”

Y por ello mismo llamaban a la responsabilidad de todos, aunque dejando claro que la “Iglesia nunca determinará quiénes deben gobernarnos, pero sí debe proyectar la palabra de Dios sobre la sociedad cuando se trata de promover los derechos humanos, y la justicia”.

El cardenal Cañizares, junto al Papa Francisco el pasado mes de junio cuando recibió el Palio Arzobispal en Roma
El cardenal Cañizares, junto al Papa Francisco el pasado mes de junio cuando recibió el Palio Arzobispal en Roma/AVAN

Por ello, los obispos piden a los ciudadanos que conozcan y se lean los programas y los métodos de los partidos “con referencia siempre al bien común”. Y como tal, aconsejan votar “a quienes favorezcan el desarrollo de la persona y apoyen el reconocimiento efectivo de los derechos fundamentales de todas las personas y de todos los ciudadanos”.

Marhuenda: “Una disyuntiva absurda”

Con una lectura más política que moral el director de La Razón, Francisco Marhuenda, lo tiene muy claro. Tanto que el debate sobre si hay que votar o no al mal menor le parece “una disyuntiva absurda”. “Me resulta pintoresco que alguien se pueda cuestionar un Gobierno que tiene un balance tan positivo en muchas materias”, insiste el periodista.

Pero a continuación centra el debate en términos morales. Marhuenda reconoce en que “un sector de los católicos está molesto por el tema del aborto, donde es verdad que no se ha resuelto satisfactoriamente”, pero insiste en que “la alternativa es aceptar la ofensiva contra la Iglesia”, una opción que castigaría mucho más a los católicos que el PP.

Tan claro lo tienen el contertulio de laSexta Noche que se atreve a cuestionar a todo aquél que no quiera votar al PP. “Es algo tan sencillo que ningún arzobispo u obispo, sacerdote o laico debería dudar sobre la necesidad de llenar las urnas de votos para el PP con el fin de hacer frente a la ofensiva contra la Iglesia”.

Gil Tamayo: Un gobierno estable

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Gil Tamayo, remarca que “ningún partido agota el marco cristiano” e insta a que cada uno vote en conciencia y en coherencia con sus principios.

Aunque también ha pedido “un Gobierno estable, que garantice la gobernabilidad de nuestro país, dando respuesta a los problemas reales de la gente”, porque según el portavoz de la Conferencia Episcopal Española los problemas reales de la gente, de desempleo, de la economía de las familias y de desigualdades, “no pueden estar en una eterna espera” a la consecución de un Gobierno.

José María Gil Tamayo / EFE
José María Gil Tamayo / EFE

Entonces, ¿se puede votar a un partido que apruebe el aborto?

Una buena brújula moral es el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI), encargado por San Juan Pablo II para su realización al Pontificio Consejo “Justicia y Paz” y que fue publicado en el 2005. Precisamente el Papa Francisco se refirió a este Compendio como un instrumento muy adecuado para reflexionar sobre las graves cuestiones sociales.

Ahí se señala que el aborto no es precisamente un “mal menor”, sino algo gravemente contrario a la ley moral “El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral”, según recoge AciPrensa.

El aborto es un crimen, “un daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad”, dice el catecismo de la Iglesia. “El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación”.

Papa Francisco: “El aborto es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia”

O el mismo Papa Francisco más recientemente: “El aborto no es un ‘mal menor’. Es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto”.

El Papa Francisco besa a un bebé durante la audiencia general de los miércoles en El Vaticano. (Fotografía: Alessandro Di Meo / EFE)
El Papa Francisco besa a un bebé durante la audiencia general de los miércoles en El Vaticano. (Fotografía: Alessandro Di Meo / EFE)

¿Votar no es un tema de conciencia personal? Sí, lo es. Pero existe en nuestra cultura actual, una mal entendida autonomía de la conciencia que tal como lo señala el Catecismo de la Iglesia Católica puede llevar a desviaciones del juicio en la conducta moral.

Sin entrar en profundidades filosóficas podemos decir que el juicio de la conciencia implica la obligación que en este acto exista un vínculo entre mi libertad con la verdad porque “la madurez y responsabilidad de estos juicios se demuestran no con la liberación de la conciencia de la verdad objetiva, en favor de una presunta autonomía de las propias decisiones, sino, al contrario, con una apremiante búsqueda de la verdad y con dejarse guiar por ella en el obrar”.

San Juan Pablo II: “Nunca es lícito someterse al aborto o la eutanasia, ni darle el sufragio del propio voto”

En 1974 la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe a través del documento “Declaración sobre el aborto procurado” afirmó: “En todo caso debe quedar bien claro que un cristiano no puede jamás conformarse a una ley inmoral en sí misma; tal es el caso de la ley que admitiera en principio la licitud del aborto. Un cristiano no puede ni participar en una campaña de opinión en favor de semejante ley, ni darle su voto, ni colaborar en su aplicación”.

San Juan Pablo II en su encíclica Evangelium Vitae volvió a incidir en este criterio de acción moral: “En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto”.

¿Es el aborto lo único importante para decidir el voto?

Pero no todo versa sobre el aborto por muy importante que este sea. Benedicto XVI señala que hay cuatro valores no negociables en la vida social según señala en su Exhortación Apostólica Post Sinodal Sacramentum Caritatis:

“El culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Obviamente, esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales que no son negociables:

1. El respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural.

2. La familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer.

3. La libertad de educación de los hijos.

4. La promoción del bien común en todas sus formas.

 

 

Fuente: Actuall