Tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, he recibido comentarios que aplauden la decisión:
  • «Yo creo que Gran Bretaña hace bien y deberían seguirle los demás países, España debería separarse urgentemente.» 
  • «La globalización está acabando con la economía mundial y haciendo a las personas esclavas de unos cuantos. Ahora, un gobierno globalizado, formado por países en un régimen globalizado, No Funciona!!!!!! Tarde o temprano se va a caer el sistema.»
  • «Los nacionalismos hacen que las personas se sientan orgullosas de sus orígenes y sus productos, así como de su folclor.»
  • «No hay que perder la identidad ni dirigir al mundo por un camino globalizador y controlador que acabará por convertirse tarde o temprano en una dictadura del Nuevo Orden Mundial. NO GRACIAS!!!»

Tal vez sea una utopía, pero pienso que los ultranacionalismos y los proteccionismos son perjudiciales, tanto para la economía regional y global, como para la paz mundial a corto y largo plazo.

La globalización que se da de manera natural, gradual e intangible, es consecuencia de la tecnología y los medios de comunicación (controlados por grupos de poder), y esa globalización cultural es precisamente la que va uniformando a las sociedades en costumbres, gustos, intereses, necesidades creadas, ideologías, etc.; el folclor es un tópico cada vez más abstracto y menos representativo del estilo de vida, tanto real como aspiracional, de los ciudadanos del mundo, en especial en las ciudades. De hecho, hay que hacer grandes esfuerzos por conservarlo. Esto se da y se seguirá dando en todos los países, más temprano o más tarde, por lo que hay que concentrar los esfuerzos en preservar las diferencias que nos enriquecen, no en las que nos separan y empobrecen, tanto simbólica como literalmente.
No creo que sea la Unión Europea la que atente contra el costumbrismo ni contra la identidad nacional de sus miembros (conceptos que difieren dentro de los mismos países, basta ver el regionalismo de España), y en cambio, sí les da una fuerza como bloque en los aspectos políticos y económicos.
Probablemente los más beneficiados de una eventual desintegración de Europa serían Estados Unidos y China. Dos gigantes que recuperarán ventaja si en vez de enfrentarse con un bloque poderoso se enfrentan con muchos enanos. Es cuestión de contrapesos.