Ahora que llegan nuevamente las vacaciones, es tiempo de disfrutar un merecido descanso, de romper las rutinas, tal vez de viajar. Pero, de ninguna manera, es ocasión para perder el tiempo. Nunca lo es, ni siquiera en vacaciones. Por el contrario, es la oportunidad de seguir aprendiendo, aunque de otra manera.

Todos los que nos dedicamos a enseñar sabemos que no siempre los mejores estudiantes son los mejores alumnos. Muchas veces, cuando hablamos de los mejores alumnos nos referimos a los que son más aplicados, a los que tienen las mejores calificaciones, atienden más en clase o son más disciplinados. ¡Desde luego que son buenos! Pero no son los únicos, también los son aquéllos que, quizá sin tener esas características, siempre tienen su mente en funcionamiento. Que piensan, dudan, critican, analizan y, en no pocas ocasiones, le buscan tres pies al gato. Es una inquietud estimulante que no se restringe a la educación formal en las aulas, ni a los horarios de clase.

En los Colegios Miraflores entendemos que la formación y la educación de los niños y jóvenes son un proceso continuo, una tarea que no termina. Es un compromiso 24 horas al día los 365 días del año; cuando tocan vacaciones, simplemente, cambian el entorno, las rutinas, las actividades, pero el proceso no se detiene. Quizá los maestros no estén presentes, pero lo están los padres y a ellos corresponde seguir con la tarea, ya sea con el ejemplo, los hábitos, las palabras, los planes, etcétera.

Las vacaciones, como el tiempo en el hogar, es ocasión para enriquecer y reforzar lo aprendido en el aula. A veces sucede que en los hogares, por las tardes, se desteje lo que tanto trabajo ha costado tejer por las mañana en el colegio; también, hay ocasiones en las que parece que en las vacaciones se desteje lo que se teje durante el periodo escolar.

Descansar, viajar, divertirse, romper rutinas no significa desconectar el cerebro, sino estimularlo de manera distinta. Así, las vacaciones, además de sus múltiples beneficios para el cuerpo y el alma, representarán un valioso ejercicio y una aventura del conocimiento. No hay más que estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, reflexionar sobre lo que vemos y oímos, comentar con nuestra familia lo que sucede, analizar lo que vemos en las redes sociales o en los medios, leer.

Aquéllos que, quizá, no han sacado las mejores calificaciones, pero siempre están atentos, que dudan y buscan respuestas, saben a qué me refiero. Más allá del aprendizaje formal, en estas vacaciones, recordemos que la mente descansa trabajando y que el saber no ocupa espacio en la maleta.