Por tercer día consecutivo en el histórico puerto antiguo de Marsella, la policía antidisturbios dispersó a hinchas ingleses luego de que hicieran desmanes y se enfrentaran con sus similares rusos, antes y después del juego entre Inglaterra y Rusia de la Eurocopa 2016.

En su más reciente balance, autoridades reportaron al menos 35 lesionados, así como un aficionado inglés quien murió en el hospital tras recibir «golpes con barra de hierro, al parecer en la cabeza».

Estos incidentes ponen de nuevo la cuestión sobre la mesa: ¿qué lleva a los aficionados deportivos a convertirse en fanáticos irracionales y violentos?

Sin duda, no es lo mismo un aficionado que un fanático. Conoce la diferencia:

¿Por qué surge es el fanatismo deportivo?

El fanatismo es la pasión exacerbada e irracional hacia algo, sin que el fanático o el grupo de fanáticos toleren su cuestionamiento o estudio del mismo.
Existen varios tipos de fanatismo y se producen debido a la afinidad con una persona, religión, ideología o pasatiempo, entre otros tópicos.

Por algunos, el fanatismo es considerado un principio lógico de la ignorancia. En casos en los cuales el fanatismo rebasa la irracionalidad, puede llegar a grados peligrosos, como agredir, matar o encarcelar, puede incluir como síntomas el deseo incondicional de imponer una creencia razonable para el fanático o para un grupo de fanáticos.

Naturaleza y causas del fanatismo:

La palabra «fanático» viene del sustantivo fanum o phanum, que significa templo; en efecto, fanático originalmente quería decir «perteneciente al templo» o «persona asidua al templo»; luego, llegó a significar «protector del templo». Después, adquirió el sentido de intemperancia desmedida en la defensa de la religión.

Así pues, la noción de fanatismo se relaciona en un principio con la religión, pero el término abarca en realidad un campo semántico mayor.
Siguiendo a la profesora Adela Cortina, un fanático es «aquel tipo de persona que inmuniza sus convicciones (…) frente a la crítica racional» (CORTINA, A. La ética de la sociedad civil. Madrid: Anaya 1994, pg. 84).

Desde un punto de vista psicológico, lo propio del fanatismo es el ansia de seguridad total de quienes, en el fondo, se sienten existencialmente inseguros.

En este sentido lo interpretan algunos psicólogos. Por ejemplo, para Adler, el fanatismo es una compensación de un sentimiento de inferioridad que niega la razón al otro.

Siguiendo esta línea psicologicista, Freud, en “El malestar de la cultura”, afirma que el hombre se encuentra escindido entre dos tendencias contrarias: el ansia de felicidad y el ansia de seguridad.

Nuestra conciencia de individuos es la causa de que nos sintamos solitarios, así como la corporalidad es la fuente de males como las enfermedades. Por eso, para buscar la felicidad puede imponerse la exigencia de abolir ambas facetas.

La conciencia de la individualidad se suprime mediante la atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirven el alcohol y otras drogas, el éxtasis sexual, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión incondicional a sectas y facciones totalitarias políticas o religiosas, la entrega a un líder o a un amante posesivo.

La conciencia corporal se disminuye mediante la reducción de las vivencias corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida corporal se desarrolla.

Ser fanático es otorgar a algo o a alguien un poder sobre nuestra voluntad. Es algo así como convertirnos en esclavos voluntarios. Hacer conciencia de nuestras frustraciones, carencias e inconformidades, nos ayudará a no dejar que nos convierta en animales que reaccionan en manada sin conciencia crítica.