El fascismo es un tipo de sistema totalitario con dos características distintivas: el ultranacionalismo y el racismo.

Los regímenes marxista-leninistas profesan el internacionalismo, pero los fascistas exacerban al extremo el nacionalismo. Y como denotara la pensadora y politóloga Anna Arendt, en el fascismo se da no la lucha de clases, sino de razas.

Todos los sistemas totalitarios son populistas. Sus líderes demagógicos apelan a las masas, y no a la razón sino a la pasión.

Como nos los dijo Hitler en su Mein Kampf: «Los pueblos responden a las grandes pasiones, no a las grandes ideas».

El movimiento Trump muestra las tres características del fascismo: el nacionalismo exacerbado, el racismo y la incitación demagógica.

Pero, ¿puede la Constitución de EE.UU., con su división de poderes y la independencia del poder judicial, impedir el fascismo?

El gran matemático Kurt Gödel tuvo que huir de Austria a causa de los nazis y venir a los Estados Unidos. Un individuo muy meticuloso, en 1946 se preparó para convertirse en ciudadano estadounidense. Además de historia, estudió con todo detallismo matemático la Constitución de Estados Unidos.

Le acompañó al examen oral para la ciudadanía Albert Einstein y Oskar Morgenstern, este último matemático y economista. Morgenstern escribió lo siguiente acerca de aquella entrevista (mi traducción):

El entrevistador: ¿Qué tipo de gobierno tenían en Austria?

Gödel:  Era una república, pero la constitución era tal que finalmente fue cambiada a  una dictadura.

El entrevistador: ¡Oh! Qué terrible, ¿no? Eso no podría pasar en este país.

Gödel: Oh, sí. Puedo probarlo.

Para suerte de Gödel, el entrevistador no hizo caso de la tal prueba y sin mostrar enfado continuó a la siguiente pregunta. (Is God a Mathematician? Mario Livio, pág. 200.)

Muchos matemáticos consideran que la matemática descifra las sombras en las cuevas de Platón, y no se trata solo de una confección humana.

En el caso de Trump hablamos no de sombras, sino de fulgores muy desmesurados. El movimiento Trump muestra todas las características del fascismo.

Algunos en el Partido Republicano esperan que una vez elegido, Trump cambie y trate de ser presidencial. O quizás en el peor de los casos, se trate de un fascismo lite –como si eso fuera posible.

 

 

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FUENTE: http://www.creatividadinternacional.com/m/blogpost?id=3073384%3ABlogPost%3A615995