Imagina que tienes 19 años de edad y llevas un par de años destacando a nivel nacional en el mundo del deporte. De repente te ponen sobre la mesa un cheque de cuatro millones de dólares por jugar en la NBA y te dicen que en los próximos cuatro años tu cifra irá incrementando exponencialmente. Casi 20 años de edad, una vida entera por delante y un contrato de una dimensión inalcanzable para cualquier persona normal.

Los ojos se te hacen chiribitas. Y percibes con esa cifra serás capaz de adquirir todo aquello que ansíes. Organizarás fiestas, ostentarás y vivirás en una realidad que no es verdadera. Pensarás que vivirás hasta la eternidad y que tu cuenta corriente siempre será el bastón que hará que tu vida sea la soñada. Craso error.

Según la publicación, Sports Ilustrated, el 78 por ciento de los jugadores de fútbol americano (NFL) y un 60 por ciento de los jugadores de la NBA se declaran en bancarrota o sufren estrés económico entre el segundo y el quinto año después de retirados. Las situaciones más comunes con las que se encuentran los profesionales son: interpretar que la cifra que aparece en su contrato es la real cuando a eso hay que reducirle alrededor de un 50 por ciento de impuestos más alrededor de un 4 por ciento destinado al agente.

Josh Childresh fue número seis en el draft de la NBA en 2004 y su contrato de novato fue de 11.7 millones de dólares.  

“El primer error que la gente comete es que piensan que tienen 11 millones de dólares, pero realmente son cinco millones después de los impuestos. Así que la casa que compraste por un millón se hace más cara. Muchos chicos le compran una casa o un auto a su mamá. También se compran uno para ellos. Al final el cheque queda reducido”, afirmó Childresh a Business Insider.

Otro de los problemas más habituales a los que se enfrentan los jugadores es el de las peticiones de los familiares. Marc Lasry es copropietario de los Milwaukee Bucks y su teoría sobre la dificultad para evitar la presión familiar de los jugadores que de repente se topan con cuentas corrientes de lo más cuantiosas es clarividente.

“Hay que entender que para ellos la única persona que tiene ese tipo de dinero en la estructura familiar es el atleta. Lo que sucede es que en el momento en que tienen ese dinero, todo el mundo empieza a pedir. Nosotros tratamos de explicarles a los jugadores que deben ahorrar su dinero, que todo el mundo va a intentar que inviertan. Nosotros insistimos en que lo guarden y les digan a todos que no tienen dinero”, afirma el ejecutivo

Las lesiones también pueden acabar con los lujos de la noche a la mañana y es posible que en ocasiones el lujo y la ostentación consiguen que ya sea demasiado tarde el reconducir la situación económica de muchos atletas de élite. La lista es enorme, desde el boxeador Mike Tyson, quien llegó a perder 400 millones en llevar una vida de lo más extravagante a Antoine Walker, que llegó a contar con 108 millones de dólares en 12 años de carrea en la NBA y acabó perdiéndolo, pasando por el jugador de fútbol americano, Vince Young, el NBA Derrick Coleman o los peloteros Jack Clarky Lenny Dykstra.

La experiencia sirvió de algo y cada vez hay más consultores que se concentran en enseñar a los jugadores lo que nunca llegaron a aprender por sus propios medios.

 

FUENTE: https://es-us.deportes.yahoo.com/blogs/desde-redacci%C3%B3n/as%C3%AD-desperdician-el-dinero-muchos-deportistas-154721441.html