La envidia ha sido el motor de todas las revoluciones de la izquierda a lo largo de la Historia.

No puede entenderse la ideología socialista sin el ingrediente de la envidia. Bajo la vieja idea de la lucha de clases yace la envidia. El Estado no es más que ese ente sobrehumano que pone orden para que “los poderosos no se aprovechen de los  débiles”, idea ésta que justifica la envidia.

Los socialistas son muy hábiles excitando las bajas pasiones de las personas en su favor y la envidia es una de las que más les gusta usar, justificándola  con el eslogan de “si unos son ricos es porque se lo han quitado a otros”.

El truco es infalible. ¿Considera usted que sus ingresos son insuficientes? ¿Le gustaría ganar más, tener un mejor nivel de vida? La respuesta va a ser positiva, nadie está contento con lo que tiene. ¿No se da cuenta de que hay unos señores muy ricos? !Pues claro! ¡Pues el dinero que le falta a usted es el que le han robado esos señores tan ricos!!

La idea de que en una transacción económica hay ganadores y perdedores, de que uno gana a costa de otro y el  corolario de que los ricos son ricos porque les han quitado riqueza a los pobres es aceptada sin dudas por el 80% de la población.

Durante la Edad Media la idea tenía algún fundamento. En aquella época  la riqueza provenía básicamente de la  agricultura.  Dado que el progreso tecnológico era nulo y la fuente  de riqueza era limitada (la tierra) se podía decir que  la riqueza era una constante. Esto no quiere decir que los intercambios económicos en la Edad Media no fuesen beneficiosos para ambas partes, pero, dado que la riqueza era una constante, era imposible hacerse rico mediante el intercambio económico si no se empobrecía la otra parte. Esta idea, de todos modos, es bastante simplista, ni en la  Edad Media el progreso tecnológico era nulo, ni el enriquecimiento ni el empobrecimiento eran algo necesariamente  “injusto”.

Pero en las actuales sociedades la riqueza dista mucho de ser una constante y la demanda de productos también varía  mucho. Una transacción económica en un mercado libre sólo es posible si ambas partes se benefician. ¿Por qué el vendedor y el comprador pueden ganar al mismo tiempo? La respuesta es muy sencilla: porque ninguno de los dos  tiene lo que tiene el otro y en cambio sí quiere lo que tiene el otro. Sin embargo hay gente que se hace rica, muy rica  ¿Cómo puede ser eso? ¿Acaso engañan a los demás y ganan mucho más que ellos en las transacciones?

Bien hay tres maneras por las que una persona puede hacerse rica en un sistema de libre mercado.

La primera es porque es capaz de crear un bien o servicio que antes no existía y que la gente necesita. Por ejemplo  Edison con su bombilla o los fundadores de Google con su buscador. La segunda es porque es capaz de crear un bien o  servicio que ya existía pero a un precio muy inferior. Por ejemplo Henry Ford con los automóviles o Amancio Ortega con la ropa.

En el primer caso el vendedor puede obtener un gran beneficio porque el comprador necesita su producto  y hay poca  o nula competencia. El beneficio extraordinario del empresario se acaba cuando surge la competencia que ofrece su  mismo producto.

En el segundo caso el vendedor puede obtener un gran beneficio porque puede captar compradores de la competencia  y al mismo tiempo ampliar el mercado  incluso teniendo un buen margen. El beneficio extraordinario del empresario se  acaba cuando los demás empresarios adoptan sus técnicas.

En ambos casos el comprador obtiene un beneficio inmediato: obtiene un producto que antes no tenia y que es  necesario u obtiene un producto más barato que antes.

Para que ese “milagro” sea posible tiene que aumentar la riqueza total. El empresario siempre está buscando ese  “milagro” para hacerse rico. Y esa búsqueda hace que el empresario sea imprescindible para el desarrollo de una  sociedad.
En un mercado libre la única manera de enriquecerse es haciendo también más rica a la sociedad.

Existe una tercera manera de enriquecerse en un mercado libre: especulando. La especulación consiste en comprar  algo antes de que suba su precio. Aunque aparentemente no se crea riqueza especulando la sociedad sí se beneficia de  esa actividad porque el especulador está mandando con su acción una señal al mercado de que ese artículo es escaso antes de que aparezca su escasez real. Aunque el especulador también puede equivocarse y perder parte de su dinero  en la especulación si sus expectativas no se cumplen.

Resumiendo en un mercado libre los ricos no sólo no se hacen ricos a costa de los demás sino que gracias a ellos el resto  de las personas, sin ningún esfuerzo, se hacen también más ricas.

Una sociedad sin incentivos se quedará inmediatamente paralizada y pronto entrará en decadencia. Una sociedad  paralizada y dependiente del Estado es lo que quieren los socialistas.

Saludos amigos.

 

FUENTE: http://www.desdeelexilio.com/2009/12/21/envidia-vs-riqueza/