Todas las mascotas, sobre todo los perros y los gatos, se han consagrado como uno de los mayores apoyos emocionales para el hombre en diferentes situaciones.

Los perros lazarillos se han convertido en un apoyo básico para las personas con discapacidad visual, y los gatos en animales de compañía para las personas que sufren depresión o soledad.

A cualquier edad, tener una mascota puede resultar algo muy agradable y en ocasiones, se vuelve indispensable. Para los niños pequeños que apenas comienzan a conocer el mundo que los rodea, puede resultar una experiencia sumamente enriquecedora, que puede contribuir a su desarrollo motriz, emocional y afectivo.

Dentro de las primeras etapas del desarrollo afectivo del niño, es importante que éste utilice sus sentidos en la mayor medida posible. El tacto, el olfato y la vista pueden verse muy estimulados si hay una mascota cerca, ya que ésta proporciona al niño el conocimiento de un mundo que le era totalmente ajeno. A su vez, hará que desarrolle desde temprana edad su sensibilidad hacia los humanos y los demás seres vivos.

Dentro de las ventajas que una mascota proporciona a un niño, se encuentra el sentido de responsabilidad. Tener una mascota no brindará únicamente un estímulo sensorial, sino que, conforme éste crezca, le irá enseñando de manera natural lo que es la responsabilidad. Cuidar a la mascota, aprender a no hacerle daño y quererle, son distintos factores que reforzarán sus valores.

A su vez, lo que la mascota dará a cambio es confianza. Estudios recientes en Inglaterra y Estados Unidos han comprobado que la mascota se convierte en un confidente importante para un niño. Cuando se pasa por tiempos difíciles, la mascota es aquel ser que nunca lo juzga, que le proporciona amor incondicional y lo acepta tal cual es. Este tipo de relaciones son de lo mejor que puede pasarle a un niño cuando se encuentra en una situación difícil, como el divorcio de sus padres o alguna muerte cercana. Los animales son sumamente perceptivos y saben cuando algo está mal con su dueño. De esta manera, sobre todo los perros, tratarán de apaciguar el mal que lo aqueja, brindándole cariño incondicional y apoyo emocional en todo momento.

En muchos casos, los perros son utilizados en las terapias para niños con alguna discapacidad ya sea física o cognitiva. Si a los niños con algún problema les ayuda estar en contacto con una mascota, ¿qué no hará por un niño que tal vez sólo tenga cierta dificultad para relacionarse con los demás? Sin duda, una mascota puede ayudar a cambiar la percepción de su entorno, volviéndolo mucho más amigable y enseñándole a generar relaciones amistosas, recíprocas y, sobre todo, sanas y duraderas.

El miedo del niño a muchas cosas se dispersará al ponerlo en contacto con una mascota, sobre todo, el miedo al rechazo y a conocer cosas nuevas. Esto no solamente lo ayudará en una determinada etapa de la vida, sino que lo hará crecer con mucha confianza en sí mismo y más consciente de su relación con los demás.