Desde el vecino del sur repudian al magnate y ven inviable su plan de bloquear las remesas

Donald Trump se ha ganado a base de dislates un lugar en el panorama político mexicano. Sus andanadas xenófobas contra los emigrantes mexicanos en Estados Unidos han recibido respuesta incluso del propio presidente Enrique Peña Nieto, que a principios de marzo lo comparó con Hitler y con Mussolini. «Así llegaron ellos al poder», dijo aludiendo a su «retórica estridente».

Pero al magnate no le importa e insiste. Su anuncio de que, si fuese presidente, bloquearía los envíos de remesas desde Estados Unidos a México para forzar al Gobierno mexicano a que pague un muro fronterizo de unos 10.000 millones de dólares ha crispado de nuevo a sus vecinos del sur. «Trump es un psicópata lanzador de veneno», afirma Gustavo Madero, diputado del conservador PAN.

«Sería una catástrofe que fuese el candidato republicano. Viviríamos una campaña política de estiércol en la que él trataría de sacar lo peor del sector más racista de su sociedad, radicalizándolo aún más y empoderándolo», reflexiona Madero, que considera que el efecto Trump no afecta sólo a Estados Unidos sino que «es dañino para todo el sistema político internacional».

El diputado ilustra lo abusivo de la amenaza del multimillonario republicano de exigirle a México que financie el muro que pretender construir para cerrar el paso los emigrantes: «Eso equivale a todo el gasto del Gobierno en Justicia (6.300 millones) o en Sanidad (7.000 millones)».

Desde el punto de vista técnico, el fantasioso bloqueo trumpiano, consistente en prohibirle los envíos a los emigrantes mexicanos no regularizados, también se ve disparatado. «No tiene ninguna viabilidad económica ni financiera. No puedes saber quiénes envían las remesas, ni si son legales o no, porque las transferencias son básicamente anónimas. Tendría que cambiar tantas leyes que es prácticamente inviable», explica el economista Gerardo Esquivel. Su colega José Antonio Romero Tellaeche comparte ese análisis formal: «Suena descabellado regular eso», y añade que en el muy hipotético caso de que se llegara a hacer efectivo el cepo a las remesas, «el resultado político sería contraproducente: México siempre ha sido sumiso con Estados Unidos, pero esto, en vez de presionarlo, sí lo encendería».

Las remesas son la fuente más estable de ingresos para México. En 2015 sumaron 24.771 millones de dólares, según datos del Banco de México, por encima de sectores como el petrolero y el turístico.

Resulta inverosímil que nada pueda frenar la imbricación entre Estados Unidos y México. «Nuestra relación no se va a boquear. Por más muros que piensen en construir nada detendrá nuestra interrelación comercial e intercultural», afirma el senador Mario Delgado, del izquierdista Morena. Pero el fenómeno Trump no deja de ser una realidad que gana volumen. Delgado cree que en Estados Unidos se debería afrontar cuanto antes su significado profundo: «Hay algo que muchos americanos todavía no quieren ver. Insisten en que Trump es un accidente aislado, y no el resultado de un sistema en el que poder del dinero tiene cada vez más control e influencia sobre el poder político.

FUENTE: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/04/05/mexico/1459878965_781060.html