La tecnología hoy en día juega un papel primordial en cada acción que realizamos: en la manera en que nos comunicamos, en nuestras relaciones con otros, en el trabajo y en la familia. Esto es inevitable: “podemos elegir usar celular o no, un IPAD o una computadora, pero no podemos elegir vivir en un mundo sin ellos”, así mostraba Marshall McLuhan, teórico de la comunicación hace unas décadas, la importancia de los medios y la tecnología para el desarrollo de nuestra vida.

En especial, quiero hacer énfasis en la lucha que enfrentan día con día los jóvenes a través de los diversos medios que los rodean y que no les permiten acceder a un mundo si no es por un medio. Podemos ver cómo tienen la necesidad de tomar fotos en lugar de disfrutar el paisaje con sus propios ojos, prefieren convivir con las personas que no están con ellos físicamente a través del chat y no con las personas que tienen frente a ellos. Sin embargo, esto no puede ser culpa de ellos totalmente, nosotros como sociedad les hemos dado esas herramientas y muchas veces los hemos forzado a utilizarlas.

En la antigua Grecia, la educación era totalmente oral, aunque la escritura ya existía, estaba protegida por los sacerdotes o por los escribas quienes eran los únicos que sabían leer y escribir. Para los griegos, el uso de una nueva herramienta como la escritura, podía eliminar aspectos de la educación y habilidades muy importantes como, por ejemplo, el aprendizaje de las virtudes que se daba a través de la recitación en comunidad, con música y baile, nunca de manera solitaria. Esto, era para ejercitar también la memoria, pues esto permitía que se recordara todo lo aprendido, que se viviera y que, a su vez, se transmitiera a otros jóvenes. El tiempo nos ha dicho qué pasó después; la escritura fue aprendida por el hombre y ahora todo depende de ella. ¿Esto es bueno o malo? En realidad, no podemos dar un juicio extremo para un hecho u otro, pues la escritura en sí misma no es mala ni buena, sino que depende de cómo la utilice el hombre. ¿Fue bueno que se retomaran las nuevas herramientas para la educación o malo? ¡Tampoco podemos decir que fue algo malo!

De la misma manera sucede con la tecnología hoy en día. Como profesores, nos resistimos a la inclusión de nuevas tecnologías en el salón de clases pues pensamos que los estudiantes no podrán desarrollar ciertas habilidades sin nuestro excelente método de aprendizaje, sin embargo, tal vez lo que sucede es que no las conocemos y tampoco nos interesa conocerlas.

Esta es una invitación para que lo hagan, ya que con esto lograremos estar, por un lado, en la misma época que nuestros alumnos y, por otro, en un ambiente cómodo en el que podremos emplear estas tecnologías en terrenos de educación. El que los alumnos vean al profesor usando herramientas que ellos usan ayudará a la comunicación y los motivará pues podrán integrar los conocimientos a los medios que conocen.

En estudios recientes de neurociencia se ha detectado que un ambiente de estrés en el aprendizaje provoca ansiedad y dificulta la memorización. Imágenes del cerebro indican que el mayor aprendizaje se da cuando se motiva  a los alumnos y cuando disfrutan de la clase. Estos estudios muestran que cuando hay motivación positiva se lleva a cabo un impacto en el metabolismo cerebral que incrementa la memoria y la atención. De tal manera que cuando el profesor utiliza estrategias que reducen el estrés y construye un ambiente emocional positivo en el salón de clases, genera en los estudiantes una mejor disposición para el aprendizaje y una eficiencia en los niveles de cognición, “If students are stressed out, the information cannot get in[1]”.

Para esto, se pueden utilizar muchos métodos. El que se sugiere en este artículo es enseñar con sus herramientas de tal manera que ellos se sientan cómodos con información contenida en medios que ellos ya conocen y, que presentada de una manera distinta, puede ser mejor aceptada. Me gustaría ejemplificar esto con lo siguiente: ¿es lo mismo una bandera blanca con el nombre de México que una bandera con los colores, verde, blanco y rojo y el escudo de nuestro país?, si ustedes vieran la primer bandera, ¿qué sensación les genera? y, ¿la segunda? Me parece que con esto es muy claro que una imagen dice más que mil palabras, no siempre necesitamos palabras para dar información. A veces con ejemplos, imágenes, cuentos e  incluso con música entendemos más lo que se nos quiere transmitir que con un lenguaje puramente científico y producto de años de estudio.

Debemos abocarnos a lo que queremos de esos alumnos, como profesores, como padres de familia, debemos “ayudarlos”, no recriminarlos sin antes conocer lo que hacen. Nosotros vivimos en otra época, pero estoo no implica que nos quedemos en ella. Nuestra vocación es seguir aprendiendo, seguir estudiando y ¿por qué no estudiar y aprender de aquello que más queremos y que nos ha hecho ser lo que somos? ¿Por qué no aprender de nuestros alumnos?

Los invito a que se unan a esta propuesta de educar a estos púberes que pertenecen al siglo XXI y que requieren una educación del siglo XXI con nosotros, sus educadores.

Autor: Laura Trujillo Liñán

Universidad Abierta

Universidad Panamericana

[1] http://www.edutopia.org/blog/neuroplasticity-engage-brains-enhance-learning-donna-wilson, 10/03/2016

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