(31-03-2016).- «El programa Hoy no Circula ha sido contraproducente y ha conducido a una mayor emisión de contaminantes».

W. Luis Mochán

MADRID.- Para un gobierno autoritario como el de México la culpa siempre la tiene la gente. Si las autoridades no han sabido o no han querido desarrollar un sistema eficiente y seguro de transporte público, hay que prohibirle al ciudadano usar su auto. Si el gobierno no se atreve o no quiere impedir los bloqueos cotidianos de vías públicas, hay que atacar a quienes buscan llegar a su trabajo. Si el político hace obras viales mal planeadas e innecesarias que provocan congestionamientos, hay que impedir que la persona común use su vehículo. Si el gobernante no encuentra una solución inteligente a un problema, hay que castigar a la gente.
Los políticos reunidos bajo el rimbombante título de Comisión Ambiental de la Megalópolis anunciaron ayer medidas autoritarias para castigar a la gente. Lo peor es que ya antes han resultado fallidas. La única idea genial después de dos semanas de mucho pensar es prohibirle a la gente utilizar su auto para trabajar. Es la acción típica de un gobierno autoritario y demagógico.
Manuel Camacho Solís aplicó por primera vez el Hoy no Circula el 20 de noviembre de 1989. ¿Se acuerda usted que anunció que la medida sería «temporal»? Igual que hoy… sólo que en la política de México «temporal» significa permanente cuando se fastidia a la gente que trabaja y paga impuestos.
El Hoy no Circula no funciona. Eso lo sabemos desde hace décadas. Ya lo señaló en 1994 Luis Donaldo Colosio, quien calificó el programa de «demagogia» y advirtió que «fue contraproducente… porque aumentó el número de vehículos circulando en la ciudad de México» (Radio Red, 9.3.94).
Lo han apuntado trabajos científicos como «Rationing Can Backfire: The ‘Day Without a Car’ in Mexico» de Gunnar S. Eskeland y Tarhan Feyzioglu del Banco Mundial, quienes afirmaron que «el programa es tan ineficiente que resulta contraproducente» (1995, http://elibrary.worldbank.org/doi/abs/10.1596/1813-9450-1554).
En «The Effect of Driving Restrictions on Air Quality in Mexico City», publicado en el Journal of Political Economy (University of Chicago Press, 2008,http://www.jstor.org/stable/10.1086/529398), Lucas W. Davis de la Universidad de Michigan concluye que «no hay indicios de que las restricciones mejoraron la calidad del aire», pero sí de que «generaron un incremento en el número total de vehículos en circulación así como un cambio en la composición hacia vehículos de altas emisiones».
Héctor G. Riveros del Instituto de Física de la UNAM (https://www.youtube.com/watch?v=nFpIB-RXbPw) ha mostrado que el Hoy no Circula no redujo la contaminación ni en 1989, cuando se implantó por primera vez, ni en 2008, cuando se endureció. Pero tampoco sirvió de nada el 16 y 17 de marzo de este 2016 cuando se aplicó por primera vez a los autos con holograma 0 y 00: «La contaminación no se enteró -dijo- que habían dejado de circular un millón de vehículos» (Radio Red, 18.3.16).
W. Luis Mochán del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM es también contundente: «Mediciones realizadas antes y después de su implantación muestran que el programa Hoy no Circula ha sido contraproducente y ha conducido a una mayor emisión de contaminantes» (http://www.acmor.org.mx/?q=content/contingencia).
¿Por qué el Hoy no Circula no disminuye las emisiones de contaminantes? Muy sencillo. La gente no puede darse el lujo de quedarse en casa y dejar de trabajar cada vez que a los políticos se les ocurre prohibirle el uso del automóvil. Sólo los políticos ganan dinero sin trabajar.
Sólo un gobernante muy ciego o muy perverso puede aplicar un programa que sabe que no va a funcionar. La verdad no sé qué sea peor. Mejor que se vayan todos.
· LACAYO
«Estaríamos reduciendo en un 40 por ciento el parque vehicular», afirma Martín Gutiérrez Lacayo, coordinador de la Comisión Ambiental de la Megalópolis. Más bien debería empezar a calcular cuánto aumentarán los vehículos y cuánto la contaminación.
@SergioSarmiento
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Fecha de publicación: 31-03-2016