Tras demostrar su capacidad para interpretar personajes antagónicos, Fabiola Guajardo decidió dejar por ahora el lado oscuro para evitar que la encasillen como villana. Ser buena le va bien a la joven regiomontana, que llegó a los escenarios tras estudiar actuación en el CEA:

¿Cómo llegaste al terreno artístico?

Siempre me interesó el medio, aunque nunca lo dije, mis padres ya tenían el camino hecho para mí pero me rebelé. Cuando tuve 20 años, fui a investigar qué tenía que hacer para entrar a concursos de belleza. Logré entrar y quedé en segundo lugar del concurso de Nuevo León, no gané pero nos llevaron a mí y a la que quedó en primer lugar a México. Ya en México, hay un concurso interno que se llama “Nuestra belleza talento” y te llevan al CEA para que hagas una prueba de actuación. Dijeron que les interesaba mi perfil pero yo estaba estudiando Mercadotecnia en Monterrey y me gusta mucho terminar lo que empiezo. Mis papás me dijeron que si me quería ir para México tenía que tener el título de la carrera para que me dieran permiso. Todo el 2008 me quedé en Monterrey y ese año me llamó Lupita Jones a un evento de Nuestra Belleza en Monterrey con Eugenio Azcárraga para que hiciera casting y conducir el evento pero dije que no.

 ¿Por qué dirías que no a esa oportunidad?

No sé, me dio mucho miedo. Unos meses después me encontré al señor Eugenio Azcárraga y me preguntó que por qué no había ido al casting. Entonces lo hice y quedé como conductora de un programa de revista. De ahí cubrí Nuestra Belleza Nuevo León y Nuestra Belleza México. Después me mandaron a Sudáfrica a cubrir Miss Mundo. Cuando regresé de allá yo ya estaba convencida de que quería actuar e hice casting para ir al CEA y para mi sorpresa, me marcaron. Cuando regresé a México me enteré de que sí había quedado en la escuela y así empecé, estuve tres años ahí.

AL VENIR A LA CIUDAD DE MÉXICO, ¿DE QUÉ VIVISTE MIENTRAS ESTUDIABAS?

Tú tienes que conseguir dónde vivir, ellos sólo te dan la escuela pero tu tienes que mantenerte. Yo trabajé y me pagué la Universidad, también mis papás me daban algo pero básicamente yo vivía con mis ahorros en esa época. Después, me dieron beca en el CEA que significa que te dan un tipo de sueldo por tu buen desempeño y te lo van subiendo dependiendo de cómo vayas. Ese apoyo es realmente algo simbólico pero algo simbólico que ayuda muchísimo, con eso pagaba la renta. Vivía con otras chicas del CEA que, de hecho, ya había conocido en Nuestra Belleza México.

¿Qué cosas te enseñan en el CEA, es difícil que te acepten?

Te dan actuación, baile, canto, clases de teatro, de televisión y otras cosas que hacen muy completa la carrera. Sí, es difícil que te acepten y es todo un proceso. Por ejemplo, yo duré dos años en clases especiales para quitarme el acento de regia porque los actores tenemos que tener un acento neutro para actuar.

 ¿Hace cuánto que terminaste la carrera en el CEA y qué pasa con el trabajo después?

Acabé en el 2011. En el proceso de la carrera te van haciendo castings y yo me frustraba muchísimo porque no quedaba en nada. Un año antes de acabar la carrera hice casting para Rosy Ocampo y ahí quedé en Por ella soy Eva de Televisa.

 ¿Ahorita qué estás haciendo? ¿Es tu objetivo quedarte en México?

Ahorita estoy en Pasión y poder, donde pedí ser buena y no mala porque no quería encasillarme, casi siempre hago de mala. Definitivamente quisiera hacer de todo; cine, teatro y televisión. Quiero actuar en Estados Unidos, en España y en Colombia. En mayo se estrena mi primer película que se llama ¿Qué culpa tiene el niño?, dirigida por Gustavo Loza. En octubre se estrena otra película que se llama 108 costuras de Fernando Kalife y después se estrena El Alien de Jesús Magaña.

 ¿Qué es lo más difícil del medio y qué has tenido que sacrificar por ello?

Lo más difícil es que te digan que no todo el tiempo. Hay que tener mucha tolerancia a la frustración y muchas veces aún me pongo triste porque, como actriz, sueñas con un papel y cuando no te lo dan es terrible. De cualquier manera, creo que en mi carrera me han servido muchísimo más los “no” que los “sí”. Muchas veces toca sacrificar todo… amigos, familia, el novio. He faltado a eventos familiares por estar en llamado pero, la verdad, vale la pena y tienes que amar mucho la profesión para poder soportar eso.

 

IMG_4913 IMG_4912 _94A6454 _94A6422