“Hiperhidrosis” se define como una excesiva producción de sudor en una o varias regiones del cuerpo. Las regiones que más se afectan son la cara, axilas y palmas.

Sin embargo, ésta no es una enfermedad sino uno de los métodos que utiliza el organismo para regular la temperatura corporal. Esto se lleva a cabo gracias a unos nervios que corren a lo largo de la columna vertebral por dentro del tórax. Hoy sabemos que determinados nervios son los responsables de llevar el estímulo nervioso a las regiones afectadas por la hiperhidrosis. De esta manera, se puede bloquear el estímulo sin afectar el recorrido del resto del sistema nervioso. Esto se hace por medio de una intervención quirúrgica sencilla que se indica a aquellos pacientes que son afectados tanto física como mentalmente por esta condición.

El procedimiento se realiza bajo anestesia general o local, se realizan dos incisiones de entre 5 y 10mm en la región axilar, a través de las cuales se visualiza el nervio simpático y sus diferentes ramificaciones. Después, se hace una segunda incisión en la cual se introduce el instrumento que diseca el nervio que se va a bloquear para conseguir el efecto deseado. Una vez disecado el nervio, se colocan clips de titanio que lo comprimen y anulan su función.

Los resultados son inmediatos. El paciente tras la cirugía permanece ingresado en el hospital unas cuantas horas y retoma su actividad diaria a veces incluso al día siguiente. Uno de los efectos secundarios puede ser la sudoración compensadora excesiva, complicaciones propias de cualquier tipo de cirugía como la infección de alguna de las heridas, sangrado intraoperatorio, neumotórax, incapacidad de poder identificar el nervio (por adherencias antiguas, obesidad excesiva, etc) y las complicaciones propias de la anestesia. Éste es un procedimiento muy seguro, rápido y sin complicaciones serias siempre y cuando lo realice un Cirujano de Tórax experto en ello.