Ya el cigarro no es suficiente

Cada día surgen nuevas tendencias y formas de practicar el tabaquismo, algunas incluso anunciándose como benignas para el organismo. Dentro de este peculiar grupo están los cigarrillos electrónicos, la Hooka y los Kreteks.

Desde 1964, la Agencia Americana de Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) alertaba del riesgo para la salud que tenía el consumo de tabaco, no sólo para las enfermedades respiratorias, sino también para las enfermedades cardiovasculares.

Desde entonces, la publicidad e información dirigida a la población sobre los efectos nocivos del tabaco ha sido cada vez mayor, dando como resultado una disminución en general del hábito tabáquico en algunos países del mundo, sobre todo en la población masculina. Por el contrario, son cada vez más las mujeres que se habitúan al tabaco, especialmente en los países altamente industrializados y en los círculos de mayor nivel socio-cultural de los países en vías de desarrollo. Este incremento es sin duda alarmante, debido a que dentro de las causas de mortalidad más importantes a nivel mundial están las enfermedades cardiovasculares, las cerebro-vasculares y el cáncer. Sin ninguna duda, el tabaco tiene mucho que ver en todas ellas. El tabaco se ha convertido en la primera causa evitable de muerte en el mundo.

Cigarrillo electrónico

Este dispositivo inventado en China nació con el noble propósito de servir como tratamiento para la deshabituación del tabaco. Hasta hace pocos meses podía adquirirse sin ninguna restricción en los expendios de tabaco, pero a raíz de que se conocieran sus efectos adversos, se ha legislado ya en algunos países –y está en trámite en otros– que sólo puedan venderse en farmacias y bajo prescripción médica.

Encuestas recientes indican que hasta el 10% de los alumnos de secundaria en EUA consumen de manera ocasional los cigarrillos electrónicos. Es deber de los profesionales de la salud y de los gobiernos informar que no son inocuos. El dispositivo, consta de una parte donde se coloca una carga de una sustancia oleosa, que generalmente tiene olor y sabor afrutado. Dicha sustancia oleosa es producto en la mayoría de los casos del aceite de coco, el cual no es nocivo para la salud si se ingiere, pero si cuando se inhala, ya que al calentar fabrica vapor, que al ser inhalado se deposita en los pulmones. A la larga, este depósito puede ocasionar padecimientos importantes como son las neumonías lipoídicas.

El dispositivo tiene una batería que al calentarse desprende partículas de metales pesados como cadmio, cromo, plomo, etc., en concentraciones muy superiores a las de los cigarrillos convencionales. Estos metales pueden acarrear diversas patologías, desde algunas relacionadas con el sistema nervioso central, como demencias precoces, hasta ciertos tipos de cáncer.

La base del tratamiento para dejar de fumar es que se puede regular la dosis
de nicotina para que sea cada vez menor. El problema es cuando los comienzan a usas adolescentes que no han sido fumadores, incluso con la venia de sus padres y sin restricción para su compra, con lo cual se acaban volviendo adictos al tabaco.

 Hooka (Shisha o Narguila o pipa de agua)

Ésta una de las formas más antiguas de fumar. Tiene su origen en Medio Oriente y la India. En los últimos años se ha puesto de moda entre los jóvenes occidentales, atraídos por la falsa creencia de es inocuo para la salud. Además, se ha convertido en un aparato apropiado para la convivencia en grupo, incluso existen locales específicos para hacer uso de la Hooka. Su apariencia exótica y la diversidad de olores y sabores que se le pueden poner lo han vuelto popular.

Las sustancias que se colocan en el aparato se evaporan mediante la combustión de carbón, luego son aspiradas a través de una manguera con una boquilla. Esta forma de fumar está bien vista socialmente y, en general, aprobada por los padres.

Entre las sustancias volatilizadas que se pueden hallar está el alquitrán, cuya concentración supera varias veces a la del cigarro convencional. El monóxido de carbono que se inhala en cantidades importantes produce ralentización del pensamiento y el habla; en grandes dosis puede ocasionar letargo, obnubilación y coma.

El uso de la Hooka también expone al usuario a enfermedades derivadas de compartir la boquilla con varios usuarios, ya que predispone a diversos procesos infecciosos, como mononucleosis, tuberculosis e infección por helicobacter (úlceras gástricas).

Los Keteks o bidis (cigarros de sabores)

Provenientes de la India y del Sudeste asiático, han tomado fuerza en Estados Unidos y Canadá en los últimos años. Su popularidad entre los más jóvenes se ha incrementado gracias a su variedad de sabores, a que son más baratos que los cigarrillos comunes y a que sus efectos se presentan más rápido. La cantidad de nicotina que contienen es de tres a cinco veces más alta que la de un cigarrillo convencional.

Su presentación llamativa con cordones de colores que se atan y las hojas de plantas que los envuelven, hacen que sean muy atractivos para el consumidor, aunque la cantidad de tabaco es entre el 60% y el 70% menor a la de un cigarro normal. Son más largos, delgados y no tienen filtro, lo que causa que las inhalaciones tengan que ser más profundas y prolongadas, y que las toxinas propias del “Bidi” se depositen en las partes más profundas del pulmón.

Las enfermedades pulmonares, cardiacas y algunos tipos de cáncer parecen presentarse en el mismo porcentaje que en los pacientes que fuman cigarrillos convencionales.

¿A LOS GOBIERNOS LES CONVIENE LA VENTA DEL TABACO POR LO QUE SE RECAUDA DE IMPUESTOS?

La recaudación producto de la venta del tabaco fue por décadas un “negocio rentable”, pero en los últimos años esto dejó de ser así.

La publicidad en medios audiovisuales está cada vez más limitada, ya no se anuncian en eventos deportivos o sociales, las cajetillas portan leyendas y fotografías aterradoras, y aún así, se continúa ingresando una gran cantidad de dinero en las arcas del estado.

¿Qué hace que el “negocio rentable” ya no lo sea tanto?

El cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las cerebro-vasculares son las causas más frecuentes de muerte y, desde el diagnóstico hasta el tratamiento, le está costando al Estado. El enfisema y la bronquitis crónica hacen que cada vez haya más pacientes incapacitados, pensionados y demandando tratamientos caros, lo cual le cuesta al gobierno. Los pacientes cardiópatas  y de algunos tipos de cáncer son cada vez más jóvenes

Lo más triste del hábito tabáquico en todas sus versiones es que, aunque es dañino para la salud, ¡es una droga socialmente aceptada!

Los tratamientos para dejar de fumar son largos, difíciles y tienen un alto índice de recaída. La medicina preventiva es el arma de siglo XXI y, por tanto, la información es la base para no iniciar esta adicción.

 

José Manuel Mier Odriozola M.D.Ph.D.

Cirujano de Tórax

Editor Asociado de Revista Mira en Salud

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