En 1910 Madero apareció en el escenario público como candidato antirreeleccionista a la Presidencia de la República. Cuando se declara reelecto Porfirio Díaz, Madero proclama el Plan de San Luis, en el cual convocaba a la insurrección para «el 20 de noviembre de 1910 de las 6 de la tarde en adelante».

Hacia 1911 era evidente que el llamado de Madero había provocado una inmensa movilización popular por la que los revolucionarios triunfaron militarmente ocupando las principales plazas; así, el 21 de mayo de 1911, fueron firmados los Tratados de Ciudad Juárez. Sin embargo, a pesar de que se había logrado un cambio de gobierno, algunos contingentes de revolucionarios se resistieron a ser licenciados, y los zapatistas condicionaron la entrega de las armas a la dotación simultánea de tierras. En las elecciones del 1 de octubre de 1911, Francisco I. Madero fue elegido presidente y José María Pino Suárez vicepresidente, de acuerdo con la fórmula propuesta por la Convención del Partido Constitucional Progresista, y el 6 de noviembre siguiente tomaron posesión de sus cargos.

Casi al finalizar el mismo mes, los zapatistas desconocieron al gobierno mediante el Plan de Ayala, el cual estipulaba que debían ser restituidas las tierras a los pueblos y a los ciudadanos despojados de ellas; en el norte, Pascual Orozco se levantó en armas contra el gobierno de Madero el 3 de marzo de 1912, tomando como bandera el Plan de la Empacadora. Ante el avance de la rebelión, Victoriano Huerta fue puesto al mando de la División del Norte. A él se sumaron «tropas irregulares» de Francisco Villa quién, al enterarse de la sublevación, organizó en Chihuahua un ejército de más de cuatrocientos hombres. Los triunfos de la División del Norte sobre los orozquistas fueron contundentes y, en menos de cuatro meses, el estado de Chihuahua fue completamente recuperado por los federales.

Hacia finales de 1912 prevalecía en el país un clima de inseguridad e inestabilidad. Bajo estas circunstancias, al comenzar el año de 1913, en la madrugada del 9 de febrero se inició un golpe de Estado fraguado contra el presidente. La organización y dirección del cuartelazo corrió a cargo, en un principio, de los generales Manuel Mondragón, Félix Díaz y Bernardo Reyes, involucrándose poco a poco otros elementos del Ejército Federal. Varios sectores de la guarnición de la capital, después de liberar a Díaz y Reyes, se aprestaron a tomar Palacio Nacional, en cuyo intento murió Bernardo Reyes; las tropas se refugiaron en la Ciudadela acatando el mando de Díaz, para dar inicio a la llamada Decena Trágica: diez días de «guerra» en la Ciudad de México que terminaron por derrocar al gobierno de Madero.

Desde el primer día de los acontecimientos, Madero nombró a Victoriano Huerta comandante general de la plaza; sin embargo, este pactó su cambio de bando con el embajador estadounidense Henry Lane Wilson y Félix Díaz, y el 18 de febrero sus tropas detuvieron al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez. El general Aureliano Blanquet fue el encargado de cumplir la orden de arresto, seguida por el encierro de los primeros magistrados en el cuarto de intendencia de Palacio Nacional. Desde ese recinto Madero y Pino Suárez fueron obligados a enviar sus renuncias al Congreso de la Unión. Al día siguiente, en la Cámara de Diputados, después de aceptadas dichas renuncias, el secretario de Relaciones Exteriores, Pablo Lascuráin, asumió la Presidencia de la República y nombró a Victoriano Huerta Secretario de Gobernación para, inmediatamente después, renunciar a su cargo. En ausencia del vicepresidente, y del secretario de Relaciones Exteriores, la Presidencia pasó, constitucionalmente a manos del secretario de Gobernación, es decir a Victoriano Huerta, quien repitió el juramento de toma de posesión que unos minutos antes había pronunciado Lascuráin.

Dos días después, el 22 de febrero de 1913, cuando Francisco I. Madero y José María Pino Suárez eran trasladados a la penitenciaría de Lecumberri fueron asesinados por la espalda, aplicándoles la «ley fuga».

Día de luto y solemne para toda la Nación. La Bandera Nacional deberá izarse a media asta.

FUENTE: http://jaliscoenchiquito.jalisco.gob.mx/feb22.html