Las redes sociales son un tema de interés e incluso de preocupación entre los padres de familia.

Según las estadísticas publicadas por el  INEGI, el uso de la Internet y las redes sociales en México va en aumento cada año, siendo cada vez menor la edad de iniciación: actualmente los niños empiezan a usar las redes sociales entre los 6 y 8 años de edad. Cerca del 40% de los usuarios son menores de 18 años y el tiempo promedio que pasan conectados es de seis horas al día.

Las redes sociales más populares entre los jóvenes son Instagram, Snapchat y Kik, mientras que los adultos siguen prefieriendo Facebook, Linkedin y Twitter.

Los padres de familia se enfrentan a nuevos retos y a cuestionamientos:

¿Qué papel juegan las redes sociales en la educación de los hijos?

¿Cómo educar a los hijos sobre el uso y abuso de las redes sociales?

¿Es conveniente intervenir y poner reglas en cuanto al uso de las redes sociales?

¿Cuáles redes sociales son seguras y convenientes para la edad de mis hijos?

¿Cuánto tiempo es conveniente que los niños, adolescentes y jóvenes pasen al día en las redes sociales?

¿Cómo supervisar el contenido de las redes sociales a las que mis hijos tienen acceso?

¿Cómo proteger la privacidad en las redes sociales?

Para responder a estas preguntas, los padres necesitan reconocer que las redes sociales forman parte de nuestra vida diaria. Pero, como en todos los aspectos que intervienen en la educación y formación de los hijos, hay un lugar y  un momento adecuado para su uso; deben establecerse reglas en cuanto al tiempo de uso y contenido; hay peligros que deben conocerse y evitarse; y sobre todo, deben existir límites bien definidos en el uso de las redes sociales.

Uno de los peligros más graves se llama grooming, que consiste en el acoso sexual en la Red a menores de edad. Esto puede prevenirse si informamos a nuestros hijos que, así como cuidamos nuestra privacidad y nos protegemos físicamente, en Internet también hay que cuidar la información personal, no hay que confiar en personas desconocidas y hay que pedir ayuda inmediata en caso de que alguien los amenace o los acose de cualquier forma.

También existe el  cyberbulling, que es el acoso entre iguales por medio de insultos, difamación o chantaje a través de las redes sociales, valiéndose del anonimato que brinda Internet.

Los padres deben estar bien informados y mantener la comunicación abierta con los hijos; crearles la conciencia de que ellos son las personas que más los quieren y conocen; que comprendan que  las redes sociales puede ser una herramienta que nos acerque a nuestros amigos y familiares, pero que las relaciones en persona siempre son primero; que pueden decir “no” cuando un tema o situación les incomode o los haga sentir mal; que deben confiar siempre en sus padres como un apoyo incondicional; y que nadie puede forzarlos a hacer cosas que ellos no deseen.

Hay que enseñar a nuestros hijos con el ejemplo que una vida sana incluye trabajo, estudio, descanso, actividades deportivas, pasatiempos y aficiones que hay muchas formas de entretenerse además de estar conectado a la Red. El wi-fi es una comodidad, no una necesidad y el celular es un aparato que debe acercarnos,  no alejarnos de los demás.

Es importante estar pendientes de los hábitos y comportamientos de los niños y los adolescentes; y en caso de ver cambios significativos, es recomendable acercarse a un profesional de la salud mental para recibir atención oportuna que asegure su desarrollo integral.