Aunque parezca absurdo, los hombres también sufren el machismo.

El mismo sistema que les da tantísimos privilegios y comodidades se puede volver en su contra en ciertas ocasiones. Cabe aclarar que no en tantas ocasiones como con las mujeres, pero ocurre.

El machismo, en primer lugar, determina que ciertas actitudes y ciertos comportamientos sólo pueden pertenecer a uno de los dos géneros. Así, hay una forma de ser mujer y una forma de ser hombre. Si te sales de tu rol de género recibirás, como es lógico, el rechazo y la burla de todos y todas.

Tal cosa ocurre cuando un hombre asume comportamientos «femeninos». Por ejemplo, cuando llora con una película romántica o cuando viste con pantalones ajustados o usa ropa de colores de mujeres. En estos casos, el hombre será reprochado y ridiculizado tanto por sus iguales como por el género opuesto, y es probable que sea calificado como maricón (un insulto que además de homófobo es machista).

Pero los hombres no sólo tienen que tener cuidado en no caer en actitudes y comportamientos femeninos, sino que también están «obligados» a seguir las pautas masculinas. Así, se supone que deben disfrutar con los deportes de contacto (fútbol, básquet…), con las películas de acción, con las películas pornográficas y con la violencia en general. Por supuesto, deben gustarles las mujeres y en ningún caso les es permitido decir que otro hombre es atractivo. Además, al parecer, los hombres no saben escuchar ni exteriorizar emociones, sino que deben pensar fríamente y con la razón. Jamás llorar.

En resumen, el machismo tampoco es bueno para el hombre, empecemos por una acción a la vez para que el machismo NO afecté a nadie, ni mujeres ni hombres. Dejémosles expresar sus emociones. La próxima vez que tú, mujer, tengas una plática con un hombre, escúchalo y #DonaleUnaCebolla .

FUENTE: http://www.retosfemeninos.com/m/blogpost?id=1367687:BlogPost:1658008