La artista alemana Ivonne Thein expuso el problema de la anorexia de una forma atrevida y mordaz. Muchos culpan a los estándares de belleza inalcanzables que promueven los medios y las pasarelas de la viralización de esta enfermedad de la mente que repercute en el cuerpo.

En la muestra fotográfica llamada “32 kilos”, las imágenes muestran a modelos tan delgadas que es difícil creer que sean de carne y hueso; bueno, dejémoslo en hueso.

Thein no contrató a modelos que padecen anorexia para la sesión, sino que las fotografías fueron manipuladas digitalmente para lograr el efecto deseado.

Si el efecto deseado es causar que un escalofrío recorra mi piel cuando las miro, y que me dé la sensación de que algo no está bien, de que ahí falta vida, belleza, alegría, calor y amor, logró su cometido. No me gustaría ser ellas.

¿Será que las personas que padecen anorexia sienten eso mismo cuando se miran al espejo? No lo sé, pero eso me transmiten las imágenes, así como el impulso de salir corriendo a comprarme una rica hamburguesa con queso.

¿Tú qué sientes cuando las miras?

 

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