El pasado 11 de diciembre Cozumel se vistió de gala para celebrar el Scuba Fest 2015, un festival que busca crear conciencia en la importancia de cuidar los arrecifes así como fomentar el gusto por el buceo de calidad en el lugar más bello del mundo.

Ese día, Sylvia Earle, encabezó la ceremonia de izamiento de la bandera de buceo más grande del mundo acompañada por Pedro Joaquín Delbois, presidente del festival; autoridades municipales, personal del sector naval, militar y de la base aérea. Los vientos corrían a nuestro favor, el color rojo pintaba al cielo, la sonrisa de Sylvia reflejaba la emoción del momento y la satisfacción de llevar el emblema. La mejor oceanógrafa del mundo cargaba la bandera así como el conocimiento de los mares y la experiencia de las profundidades.

La fiesta no termina ahí. Seguían los reconocimientos. El momento estelar se acercaba, el busto en bronce de Sylvia estaba a punto de ser revelado. Las expectativas eran muchas. La curiosidad era más.

Ahí sobre un pedestal descansaba la obra del maestro Sergio Peraza. Con el temple característico de la oceanógrafa alzo la tela. El busto perfecto y estilizado nos dio el saludo. El pelo no podría parecer más real. Todos aplaudimos. Todos sonreímos. Otra vez nuestros ojos fueron premiados con el arte. Un arte que sería anclado en las profundidades del mar para formar parte del entorno marino. Para ser un arrecife artificial. Para ser un punto de reunión de todos aquellos deportistas amantes del mar y del buceo.

Para aquellos que no gozamos del buceo, el momento de admirar la obra era ese. No perdimos un instante. Fotografiamos el momento para que este quedara vivo en el papel y en nuestra memoria.

Premios y exclamaciones fue lo que se vivió esa noche. Lo demás estaba por venir. Un año más el festival dio el espacio al mar y a sus seguidores.

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