Imágenes de Mexico

Siempre diciendo que soy de España en el extranjero y cuando uno vuelve se da cuenta de que hay algo de eso que no es del todo cierto. Muchos dicen llamarse “ciudadanos del mundo” para evitar el conflicto moral, pero yo me atrevo a decir que soy española enriquecida en México. Digo enriquecida porque es como un símil con una receta de cocina. Los ingredientes son lo que son y vienen de donde vienen, pero cuando esos ingredientes viajan de una cazuela a un tarro y de ese tarro a un plato, el ingrediente cambia. Ni se diga cuando la mezcla es con otros ingredientes…

Ese es el caso. Durante los últimos años me he enriquecido de muchas cosas, personas y lugares. Hoy, sin más entretenimiento que este, he querido ponerme a pensar en todas esas cosas que fueron en algún momento parte de mi vida y me siento orgullosa de que hayan formado parte de mi aprendizaje. Quizá en unos años se me olviden muchos detalles, pero dudo que los sabores, los sentimientos y las emociones pasen desapercibidos.

Mi primera mención es para esos cuadros feos de animales que tenía en la casa de Querétaro a la que llegue por primera vez. Esas jirafas y pájaros abstractos, que llenaban los pasillos de la casa de alquiler, me recordaban todos los días sin hablar, que la vida no eran líneas ni imágenes perfectas sino que era el momento de empezar a determinar mi propio dibujo entre algo tan poco definido.

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Dibujo

Había estado mas de 20 años engañada con los maíces que comíamos en Europa. Esos que vienen empaquetados en el súper de dos en dos y son amarillos y dulces. ¡Quién podía imaginar que a esos granitos perfectos dorados de maíz que se hervían y se servían con sal y una pizca de mantequilla los podían pinchar con un palo, untarles con cuchara de madera tamaño industrial mayonesa a rebosar (allí los granos del elote son del tamaño de muelas de burro) y sobre esa manta de grasa queso espolvoreado y si aún es poco un puñado de chile! ¡Que exageración! Pero todos nos acostumbramos y acabas buscando elotes con chile y mayonesa por cualquier rincón… Es difícil escoger entre tantos que me he comido, pero sin duda me quedo con la mazorca de maíz transgénica que me sirvieron en Tepozotlán una tarde de domingo en el mercado de la plaza del pueblo. DELICIOSO.

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Tipos de maíz

Los colores, sinónimo de alegría, salud y bienestar. Al principio uno ve todo tan chirriante y piensa, ¿Por qué no habrán pensado en un tono neutro al menos entre el rosa y el verde? Pero se trata de eso, de que haya vida y color por cada rincón. La fauna, la flora, la construcción, la moda… todos son mundos llenos de pigmentos diferentes y completamente locos que hacen que luzcan únicos y ordenados dentro del caos de multicolor.

Foto de Graeme Churchard
Casas de Guanajuato

Me compre mi primera muñeca mexicana ya habiendo recorrido varios días por México y decidí que ese sería mi auto regalo de bienvenida. Recuerdo que estaba en la “fuente de los perros” de Querétaro y había una señora sentada en una esquina rodeada de decenas de muñecas y ninguna era igual. Yo, con mi problema de indecisión, me pasé más de 10 minutos observando a las muñecas, me lleve la que mejor estaba hecha y más colores tenia, pero la más bonita se quedó sentada en esa esquina. Una muñeca de más de 80 años, con el pelo trenzado con listones de colores, un vestido hecho con retales de telas coloridas pero elegantemente adornadas con puntillas. Su tez era morena y los ojos se perdían entre las arrugas. Tenía unas manos acabadas por el tiempo, pero la muñeca tenía una sonrisa en la cara que pocos a su alrededor reconocerían ese gesto en su propio rostro. Ella sabía muy bien por qué era feliz y me dio mucha envidia. Cuando veo mi muñeca que tengo en casa, me imagino a esa anciana con esa sonrisa y me encantaría poder sentarme a su lado y me contara cuál era el secreto que escondía detrás de esa sonrisa…

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Muñeca mexicana

Un lugar para no olvidar jamás es Xilitla. Sitio raro donde los haya. Trasmite rarezas, inquietudes, miedo, inseguridad… pero todo bajo el abrigo protector de la selva. La construcción del escocés Edward James en este lugar deja perplejo a quien lo visite. A mí me dejó un aprendizaje de vida en el que los acontecimientos que nos suceden no siempre deben seguir los mismos caminos del orden, del bien y del deber hacer. La mezcla de un surrealismo trabajado en mitad de la pureza de la selva me hace que me vea reflejada como ese artista que construye elementos sin saber muy bien para qué y disfruta viendo pasar el tiempo observando las estructuras mal construidas. Cada uno de los elementos de Edward no tiene apenas relación con el anterior pero él sintió ese lugar como su hogar. No se olvidó tampoco de construir un lugar para las fieras debajo de su cuarto, ¿para qué? Solo él lo sabe, pero es parte de su obra.

Xilitla, Huasteca Potosina. México
Castillo de Edward James

Quizá este señor en algún momento de su vida se volvió loco y comenzó a llevar el surrealismo a su cotidianidad llegando a confundirse… Pero los que aún estamos cuerdos (o eso pensamos) y vemos esas representaciones no están tan lejos de nuestro mundo. Las personas, al igual que Edward, nos mudamos, decidimos seguir nuestros impulsos y delinear nuestro camino. Esas decisiones y elocuencias marcarán nuestra historia ya que será nuestra mejor representación de arte, nuestra obra maestra, nuestra vida. Eso somos cada uno de nosotros.

Fuente: https://elocuenciasreflexivas.wordpress.com/2015/12/12/imagenes-de-mexico/

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