Son pocas las personas que pueden resistirse a utilizar un lenguaje aniñado cada vez que interactúan con un bebé. Como son tan lindos, es común que les pongan diminutivos y que utilicen palabras modificadas frente a los pequeños. Es enternecedor pero ¿es perjudicial o beneficioso?

Estudios científicos

La investigadora Christina Royster grabó a 30 bebés de 7, 10 y 11 meses de edad jugando con sus padres. Los padres desconocían el motivo del estudio, simplemente se les pidió que interactuaran con sus hijos como lo hacían normalmente. Por un espacio de 2 años se monitoreó el vocabulario de los niños. Royster y su equipo encontraron que a los niños que se les hablaba con un lenguaje aniñado tenían mejores habilidades lingüísticas a los 2 años de edad.

¿Por qué?

Aunque los resultados le sorprendieron, Royster explica que el efecto positivo del habla «aniñada» radica en que al reemplazar las palabras por sonidos, los bebés retienen mejor la atención. Los niños no dejan de escuchar las palabras correctas pero al añadir efectos sonoros, prestan mayor interés a lo que se les está diciendo.
Por lo tanto, es recomendable que los padres continúen hablándole a los niños de esta manera, pues finalmente es una muestra de cariño.

Fuente: http://mujeractual.pe/familia/como-se-le-debe-hablar-a-un-bebe/