Por las calles de Roma, de día y de noche, se desplaza un sacerdote en un pequeño coche. Este hombre se detiene y ofrece a las personas que viven en la calle, dinero para ayudarse en sus necesidades.

Este religioso, quien trabajara en su momento como ceremoniero de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, es hoy el limosnero del Papa Francisco, es decir, la extensión del Papa argentino hacia los indigentes de Roma.

Consciente de que debido a su cargo el Papa ya no puede salir a dar caridad a los necesitados como lo hacía en Buenos Aires, Francisco encargó al sacerdote polaco Konrad Krajewski que lo haga en su nombre.

El Papa y el Padre Konrad han tomado una serie de decisiones en favor de las personas en dificultades, entre ellas está la de terminar con el negocio millonario que tenían las tiendas de souvenirs cerca del Vaticano con las bendiciones papales.

Estos pergaminos en los que se solicitaba la bendición del Pontífice a familias, personas particulares o instituciones ya no se encontrarán en las tiendas aledañas a San Pedro, sino por un precio inferior, directamente en la Limosneria Apostólica. Todo el dinero recolectado será destinado a la caridad del Papa.

La segunda iniciativa no carece de particularidades, ya que el Papa y su limosnero han decidido instalar al lado de la columnata de la derecha de la plaza de San Pedro, muy cerca de la oficina de correos del Vaticano, unas regaderas para que los pordioseros que duermen en los alrededores del Vaticano puedan bañarse y cambiarse.

La idea se la dio al padre Konrad, un pordiosero italiano quien vive en la calle desde hace 10 años. Una noche por ser su 50 cumpleaños, el sacerdote lo invitó a cenar a un restaurante chino.El indigente le comentó que en Roma no es tan difícil encontrar algo de comer, pero sí es muy complicado encontrar un lugar para bañarse.

Entre los beneficiados por esta iniciativa se encuentra un grupo de pordioseros polacos e italianos que duermen frente a la sala de prensa de la Santa Sede. Uno de ellos es Kristoff, un polaco que llegó a Roma en 1987 y que siempre ha dormido en la calle, quien comentó que «es imposible buscar trabajo cuando uno está sucio y apestoso, porque nadie quiere hablar contigo».

Un pordiosero italiano que lo ha perdido todo, familia y trabajo comentó que era hora que alguien se moviera para ayudarlos, sin que ellos pidieran nada, porque «pedir es humillante».

La tercera iniciativa es un rifa que se realizará el próximo 8 de diciembre en la que se rifarán los regalos que el Papa Francisco ha recibido en el último año.

Entre los presentes a rifar se encuentra un coche, unas bicicletas, un aparato de video, plumas, marcos de plata, portafolios y relojes, entre otros objetos.

Para participar en la «lotería papal» hay que comprar un boleto de 10 euros en las oficinas del Vaticano abiertas al público como las del Governatorato, donde se venden monedas y sellos, la farmacia, la oficina de correo y los museos vaticanos.

Esta es la manera en la que todos los fieles pueden ayudar al Papa Francisco y a su limosnero a hacer la caridad a las personas más necesitadas.