El éxito no ocurre mientras duermes. Hay que comenzar a trabajar para alcanzar tus metas lo antes posible.

Lo ideal es comenzar a desarrollar tu carrera inmediatamente después de graduarte, ya que estás lleno de energía positiva y tienes tiempo para experimentar, aprender de tus errores y acumular cierta dosis de experiencia.

Para crear una base sólida y adquirir la visión necesaria para forjarte un buen porvenir:

1. Maneja bien tus finanzas

El éxito profesional va de la mano con la estabilidad financiera. Tus primeros empleos son importantes y a pesar de que el salario esté lejos de ser el que imaginabas, debes lograr que sea suficiente. Ser responsable significa gastar el dinero en las cosas que realmente necesitas, no en las que deseas.  Aun si eres rico, quebrar será el escenario esperado si gastas más de lo que ganas. Practica el control para tener un estado financiero sano y realizar inversiones juiciosas.

2. Inicia tu propio negocio

Formar tu propia línea de trabajo es algo que debes hacer cuando estás en tus veintes. Así sabrás lo que se siente tomar decisiones difíciles y tener responsabilidades. Aunque al final terminaras perdiendo, puedes aprender y empezar de nuevo con mayor sabiduría.

3. Desafía lo establecido

Si estás convencido de que algo está mal o tienes una manera más efectiva de hacerlo, defiende tu idea. Una de las claves del éxito es hacer las cosas mejor que tus competidores. Los grandes descubrimientos de la historia fueron hechos por personas que cuestionaron aquello que se les presentó como verdades absolutas.

4. No pospongas el fracaso

Fracasar en la vida es inevitable, pero el verdadero fracaso es aquel del que no se aprende nada. Una forma excelente de ahorrarte dinero y problemas es asumir el fracaso lo más pronto posible, pues salvas tus finanzas y te evitas mucho estrés. Fracasar no es motivo de vergüenza, asumirlo te permitirá ponerte en el camino del éxito más rápido.

5. Organízate

Aprende a priorizar todos los aspectos de la vida. Hay un periodo de transición entre un joven fiestero y un adulto maduro. Si no estás dispuesto a darle mayor relevancia a tu trabajo que a tu vida social, entonces no esperes resultados positivos.

6. Conserva y valora tus relaciones

Si quieres tener éxito necesitas pensar antes de actuar y cuidar lo que dices. No excluyas a las personas de tu vida sólo porque sus perspectivas son incompatibles con las tuyas. Respetar a los demás a pesar de las diferencias te gana su respeto, fortalece los vínculos y te suma aliados. Si te es posible, no niegues un favor; no sabes cuándo puedes ser tú quien lo necesite.

7. Sé persistente, pero realista

La gente exitosa no se rinde ante la derrota. Intenta una y otra vez hasta dar con los métodos más eficientes. No obstante, esforzarse demasiado no siempre es el método más eficiente. Si no sabes cómo resolver un problema no des palos de ciego. Debes aceptar el hecho de que no eres la persona más competente, talentosa e inteligente del mundo, de modo que siempre busca una segunda opinión y una retroalimentación constructiva.

8. Trabaja en tus defectos

Aceptarte es una cosa, dificultar tu progreso es otra. No hay excusa para no tratar de ser mejor. Trabaja en tus defectos para que puedas sentirte de verdad orgulloso de ti mismo.

9. Planea

No bases tus decisiones en la buena fe. Investiga y conoce tus opciones para que no inviertas tiempo y dinero antes de encontrar aquella que rinda los mejores resultados con los menores recursos.

10. Adáptate y sé flexible

Hacer lo que amas y vivir de eso es lo ideal. Desafortunadamente, no siempre es una opción. Puede suceder que el mercado esté saturado de lo que tú ofreces o que aquello que produces no tenga suficiente demanda. Podrás ser muy talentoso, pero si no tienes la habilidad de adaptarte a la realidad, no tendrás éxito. Eso no implica que abandones tus pasiones, sino que estés dispuesto a aplicar tus habilidades en otros campos. La idea es utilizar lo que sabes hacer a tu favor.