Me enteré de la magnitud del problema en Siria hace poco menos de un año y la gente a mi alrededor sólo empezó a hablar del tema con motivo de Aylan Kurdi, el niño que en septiembre fue encontrado muerto en la playa.

Me duele mucho lo que sucede en Siria y me pregunto ¿por qué nadie hace nada? La ONU, Estados Unidos, algún organismo internacional…

Me resulta increíble e inadmisible, pero ¡está tan lejos y en México tenemos tantos problemas!

Recientemente recibí una gran lección al saber de la existencia del Proyecto Habesha creado por Adrián Meléndez, un joven abogado de Aguascalientes que habiendo viajado por Medio Oriente y Asia, se hizo consciente de la tragedia humanitaria que se vive y gestó una ambiciosa propuesta: traer a México a treinta jóvenes sirios que serán seleccionados de los campos de refugiados en Turquía, Líbano, Irak o Jordania, a fin de que terminen sus estudios universitarios en nuestro país y regresen a Siria para su reconstrucción. Los jóvenes serán becados por diversas universidades que ya se han sumado al proyecto: el COLMEX, el CIDE, el ITAM, la UNAM, la UP y la UIA. También recibirán seguro médico y un estipendio mensual.

Diversos académicos organizarán un diplomado o curso interinstitucional de carácter itinerante sobre el conflicto de Siria. Los jóvenes compartirán sus experiencias, habrá mesas de análisis y discusión, actividades y convivencia con jóvenes mexicanos; se propiciará un diálogo intercultural que enriquecerá a México como nación.

El Proyecto Habesha es una iniciativa internacional liderada por México sin ánimo de lucro, apolítica y laica, que aspira a crear conciencia sobre la crisis humanitaria –que no es un problema de Siria, Ucrania y Somalia, lo es de Michoacán, Jalisco, México y del mundo entero–, con el propósito de fomentar una cultura internacional para la paz.

Concuerdo con Luis Sámano, el vocero de Habesha: “Después de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto sirio es la mayor crisis humanitaria que ha sufrido el mundo”. La terrible, cruel y despiadada persecución de los cristianos es una verdadera tragedia humana que ocurre ahí todo el tiempo, a todas horas ¡desde 2011!

Hoy sé por Adrián Meléndez, Luis Sámano y el equipo de voluntarios de Habesha, que la única distancia real que me impide hacer algo por los demás está en mí, en no ver más allá de mis problemas y de mi entorno.

Como dice Mauricio Meschoulam: “El Proyecto no va a resolver el conflicto sirio, pero va a producir un impacto positivo en treinta vidas de manera directa y en muchas más de manera indirecta. Eso es lo que extrae a Adrián Meléndez y a su equipo del inmovilismo para transformar al mundo, que gracias a su acción, ya no es el mismo.”

Cuando se necesita tanta ayuda, hay muchas formas distintas de darla. Es posible emprender otras iniciativas o apoyar la encomiable labor de Habesha que requiere patrocinio. Todos podemos ser parte del cambio, no hay ayuda pequeña; lo importante es sumar.

Podemos donar a través de su página:

www.proyectohabesha.org

El primero de los estudiantes beneficiados ya está en México. Es Essa Hassan quien nació en Marzaf, una pequeña localidad al noroeste de la ciudad siria de Hama. Tiene veintiséis años y es estudiante de Ingeniería Social.

 

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