Que el amor es ciego es algo muy cierto. Y de entre todos los amores, quizás el más ciego de todos sea el de una madre. Aunque es natural, el problema comienza cuando eso se lleva al extremo y mamá se convierte en una neurótica competitiva que pretende demostrar que su retoño es el mejor en tooooodo.

Entonces su vida se convierte en un torneo, su hijo en su seleccionado oficial y ella en su manager. ¿Conoces algún ejemplar de esta especie? Es fácil identificarlas, pues las mamás “Champions” comparten varias características:

  • A pesar de que durante el embarazo se devanó los sesos para elegir el nombre ideal para su hijo, saliendo al paso de todas las imposiciones y sugerencias familiares, pronto el “Luis”, el “Felipe”, el “Plutarco Antonio” o cualquiera que este sea, quedó en desuso. Ahora lo llama simplemente “Campeón”.
  • Tiene la suerte de que su bebé haya salido “superdotado” y presume sus talentos a todo aquel que tenga la paciencia de escucharla: El Campéon comenzó a gatear a los tres meses, a caminar a los ocho y a correr a los diez. Su primera palabra fue “mamá” a los cuatro meses y la segunda, poco tiempo después, “parangaricutirimícuaro”.
  • Es el niño mejor portado del kínder y el más inteligente del salón.
  • Ya en la primaria no tiene amigos porque el resto de los compañeros le tiene envidia.
  • En los partidos de futbol, mamá Champions se transforma en su fan número uno, incluso va vestida con la camiseta del equipo y es capaz de gritarle al árbitro, reclamar al entrenador y jactarse del virtuosismo de su Campeón frente a las mamás menos afortunadas.
  • Al llegar a la secundaria, el Campeón despunta como un líder, un macho Alfa, por lo que mamá Champions justifica plenamente que rete a los profesores y se burle de su ignorancia en clase.
  • Se presenta en el colegio una o dos veces al mes para defender a capa y espada a su nene de los abusos de los maestros y compañeros.
  • Está convencida de que su retoño posee el don de la infalibilidad en todos los ámbitos.
  • En la prepa, su hijo es el más guapo y el más simpático, por lo que se jacta del número de chicas que mueren por andar con él.
  • Está consciente de que las importantes actividades de su Campeón lo absorben a tal grado que le es imposible ocuparse de nimiedades como ordenar su recámara, por lo que con gusto hace eso y más por él.
  • Y no es que sea egoísta, lo que pasa es no tiene tiempo para hacerle ningún “favor” a sus padres y hermanos porque tiene cosas más importantes.
  • Su “bebé” siempre será el mejor en todo, el que tiene la razón y el que más destaca, por lo que ninguna novia será digna de él, jamás.
  • Si en el futuro llega a tener problemas en el trabajo, siempre será culpa de su jefe, de sus subalternos, de sus compañeros o de los clientes, nunca de su Campeón.
  • Cuando se case su bebé, mamá Champions será su cómplice incondicional; él sabe que siempre estará de su lado para mimarlo, consolarlo, apoyarlo, disculparlo y “tapar” sus errores.
  • Si alguna vez el Campeón trata mal a mamá, la desprecia o le exige más de la cuenta, ella lo aceptará sumisamente, convencida de que algo habrá hecho para merecerlo.
  • Mamá Champions ve los triunfos de su Campeón como logros propios.
  • No soporta la idea de la derrota. En ese caso, la culpa siempre será de los demás.
  • Un segundo lugar nunca será suficiente. Su Campéon siempre será el número UNO en todo
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