Desde que son pequeños, los hijos solicitan constantes atenciones, afectivas y educativas, a los padres y éstos se esfuerzan por atender dichas demandas. Aunque es muy fácil atravesar la delgada línea que separa el cariño y la educación de una sobreprotección que puede convertirse en un arma de doble filo que perjudique, en lugar de ayudar, al crecimiento del adolescente.

Los hijos pueden acusar esta sobreprotección cuando tengan que enfrentarse a situaciones tan cotidianas como resolver un conflicto con los amigos, responder a sus obligaciones en el colegio o en casa e, incluso, a la hora de afrontar exámenes o situaciones nuevas que aparezcan en su vida y ante las que no sepan comportarse si son siempre sus padres los que actúan por ellos.

Por eso es muy importante permitir a los hijos, y con mayor atención cuando atraviesen la adolescencia, enfrentarse a las situaciones propias de su edad con naturalidad y sin miedo. De este modo les aportarán herramientas para que puedan convertirse en adolescentes seguros, con iniciativa y capaces devalorar todo lo que sucede a su alrededor.

El experto en educación Fernando Alberca, autor del libro «Adolescentes. Manual de instrucciones» (ESPASA) expone 10 situaciones en las que los padres actúan de un modo sobreprotector con los hijos:

Modos de sobreproteger a un adolescente
fernando alberca

— Darle todos los gustos, hasta los más absurdos. Darle con rapidez lo que solicita con urgencia.

— Evitarle las intervenciones que le exijan vencer obstáculos como la incomodidad o la timidez. Permitirle que se escape de las obligaciones y de las consecuencias de su incumplimiento, dedicándole mucho más tiempo del que necesita.

— Ejerciendo sobre él una vigilancia constante, fruto del temor a que le suceda algo. Eligiendo por ellos o haciéndolo.

— Anticiparse a sus deseos de comida, ropa, juguetes, ocio…

— Evitarle la práctica de deportes o juegos arriesgados.

— Justificando en la escuela su falta de trabajo, sus errores en los exámenes o ausencias injustificadas.

— Evitarle labores de casa y responsabilidades que conlleven esfuerzo. Ayudándole en sus tareas escolares.

— No dejándole salir con amigos. Interviniendo cuando tiene una disputa con un compañero o amigo.

— Corriendo con las consecuencias con las que debe cargar el hijo por sus actos voluntarios.

— Disculpándole la mala conducta ante otros adultos o sus hermanos. Ocultando el mal comportamiento al cónyuge, para que no le castigue o corrija. No corrigiéndole con el argumento de que es demasiado pequeño, no es el momento o ya es demasiado mayor.

Si se reconoce en alguna de estas actuaciones, Alberca, profesor de la Universidad de Córdoba, ofrece algunos consejos para evitar que esta sobreprotección convierta a sus hijos en adolescentes infelices. Propone revisar, una a una, las actitudes de sobreprotección sobre los hijos y luchar por combatirlo o amortiguarlo así como: evitar centrarse en el «yo» al llegar a casa, esperar que los demás se centren también en el mismo «yo» o mandar siendo los padres los únicos beneficiados de lo que se manda.

Fuente: http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20130819/abci-tratar-adolescentes-sobreprotegidos-201308161135.html
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