Al igual que en el resto del mundo, la adicción a sustancias psicoactivas se ha incrementado de manera exponencial en México. Así lo constata la Encuesta Nacional de Adicciones (2011) que reporta un aumento en el consumo de marihuana y de alcohol.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Existen orientaciones psicodinámicas que plantean alternativas adicionales para comprender el suceso adictivo desde el mundo interno del adicto.

La adicción es un proceso humano multifactorial en el que se entretejen los aspectos físico, social y psicológico. Es en el aspecto psicológico en el que queremos hacer hincapié: ¿Qué explicación brindan las teorías psicodinámicas para las adicciones?

La experiencia clínica ha comprobado que el adicto tiene dificultades importantes en el manejo de sus emociones, ya sea  que ‘sienta demasiado’ o que bloquee sus emociones y ‘no sienta nada’. En ambas situaciones y a pesar de tener un efecto limitado y a corto plazo, la persona recurre al alcohol o a la droga en busca de una auto-medicación que le permita regular las emociones intolerables en ese momento.

Las emociones son nuestra guía para conocer y comprender el mundo interno de cada persona. Cuando el adicto las anestesia sistemáticamente a través de la auto-medicación, impide que lo que le está sucediendo internamente sea comprensible y se ve limitado a cuidarse a sí mismo.

El adicto sabe que la droga lo incapacita en su vida; sin embargo, no conoce otro camino y al imaginar que volverá a sentir lo intolerable, la opción de dejar su adicción es impensable.

Es importante reflexionar sobre el significado del término a-dicción, que es no decir. Es la imposibilidad de expresar o  compartir lo indecible, el dolor y la ansiedad que la droga apacigua.

Una de las alternativas que propone el enfoque psicoterapéutico es crear un espacio lo suficientemente sólido y confiable para que el adicto diga lo que no ha podido y que sea posible comprender lo que la adicción le está comunicando; es un primer paso hacia la recuperación.

Al crear una relación confiable con el psicoterapeuta, el adicto puede adentrarse en su mundo interno, conocerse y fortalecerse para enfrentar las emociones intensas.

Deshilvanar la historia personal, unir las diferentes piezas del rompecabezas interno y encontrar un significado –aunque en ocasiones esto sea doloroso–, llevará a consolidar las estructuras internas para enfrentar y confrontar la adicción de forma creativa y productiva.

La licenciada Lilian Hamui Abadi es coordinadora académica de los Programas de Posgrado en Prevención y Tratamiento de las Adicciones. Universidad Hebraica México.

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