En México existe una gran cantidad de edificaciones cuyas historias, por sí solas, las convierten en destinos dignos de visitar. El potencial se incrementa cuando dichos recintos se transforman en sedes de actividades culturales, académicas, científicas y hasta recreativas.

Tal es el caso del Antiguo Palacio de la Inquisición, mismo que después de albergar historias de horror, se convirtió en recinto educativo al convertirse en el Palacio de la Escuela de Medicina, actividad a la que fue destinado hasta que se construyera la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria.

Hoy este inmueble alberga el Museo de Medicina que depende directamente de la Facultad de Medicina de la UNAM, pero también es sede del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, el Archivo Histórico de la Facultad y la Biblioteca Histórico-Médica Dr. Nicolás León.

Situado justo en el cruce de las calles República de Brasil y República de Venezuela, en la colonia Centro de la Ciudad de México, el Palacio de la Escuela de Medicina representa en términos arquitectónicos uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura virreinal novohispana.

El Museo de Medicina a través del tiempo

Construido entre 1732 y 1736 por Pedro de Arrieta, durante su historia como sede de la Inquisición contaba con salas de audiencia y juicio, una cámara (de tortura) secreta, una cárcel y alojamiento para cuando menos dos inquisidores.

Hacia el 22 de diciembre de 1980, el inmueble fue destinado para hospedar el Museo de Medicina, actividad que mantiene hasta la fecha.

Las exhibiciones del museo fueron sometidas a un proceso de transformación que tomó ocho años. El inmueble alberga una gran cantidad de colecciones y material didáctico como instrumental médico y modelos anatómicos a lo largo de veinte salas de colección permanente, abiertas al público en general, pero también estructuradas con vocación universitaria.

La oferta educativa del museo

El museo, que recibe alrededor de 250 mil visitantes al año, ha puesto especial atención en el público estudiantil debido a las preferencias de ese segmento por visitarlo. Una de las claves de éxito radica en el vínculo entre el contenido del museo y el de los programas educativos relacionados con las carreras afines a la medicina.

Las salas han sido estructuradas de tal forma que narran la historia de la medicina en México, haciendo énfasis en sus grandes particularidades, como el sincretismo de unir dos culturas y conformar una medicina única.

El contenido más popular

Entre las salas más visitadas está la de embriología, que relata el desarrollo humano dentro del vientre materno y lo hace semana a semana.

Existen también algunos modelos anatómicos muy peculiares de 1874, de procedencia francesa. Algunos son dedicados a la enseñanza en la sala de dermatología, ya que se pueden ver lesiones en la piel provocadas por diversas enfermedades, principalmente de contacto sexual.

Lo sorprendente de las piezas es su gran precisión científica y estética, casi artística. El resto de los modelos anatómicos procedentes de Francia están dedicados a la enseñanza de la anatomía en otra de las salas.

Otras actividades

Reconocidos artistas contemporáneos, inspirados por las colecciones ya existentes exponen en este mismo recinto.

Las visitas al museo pueden ser abiertas o guiadas. Cuenta con un programa muy vasto de visitas escolares o especializadas. Se pueden ofrecer diferentes guiones, uno que puede ser meramente arquitectónico porque es uno de los inmuebles más influyentes de la arquitectura virreinal. Tienen preparado un guion dedicado a la historia de la medicina, uno a la historia de la Inquisición y guiones escolares especializados, como una difusión general para escuelas primarias y secundarias.