Contracorriente

“Estoy a favor  de ayudar a  las mujeres.  Pero no veo  que el aborto las ayude… Defiendo a todos y cada uno de los niños que no han nacido.”

El movimiento provida cobra nueva fuerza en Estados Unidos. Y es que, desde la célebre sentencia Roe vs Wade en 1973, en Estados Unidos han sido eliminados casi 52 millones de niños.

La Administración Obama se ha comprometido con el aborto libre, restaurando su financiación internacional, en vez de buscar alternativas que apoyen al no nacido y a la mujer embarazada. Estos factores están moviendo a la reflexión y a la rectificación de muchos, así como a afianzar valientemente el compromiso personal con la vida en ambientes difíciles. Uno de esos escenarios es Hollywood.

Algunas voces de la Meca del Cine se están haciendo oír, y gracias a su impacto mediático, su opinión está siendo recogida en todo el mundo. Tal es el caso de Jim Caviezel.

El actor estadounidense, muy alabado por su interpretación de Jesucristo en La Pasión de Mel Gibson, así como por sus papeles en cintas como Frequency (2000) y Déjà vu (2006), y series como El conde de Montecristo (2002), ha vuelto a mostrar a las claras su compromiso con la vida: “No amo tanto mi carrera como para permanecer callado ante esto.”

El actor norteamericano, nacido en 1968 en Mount Vernon (Washington), declaró: “Estoy a favor de ayudar a las mujeres. Pero no veo que el aborto ayude a las mujeres. Defiendo a todos y cada uno de los niños que no han nacido”.

El actor rebeló hace tiempo que adoptó junto con su esposa Kerri a dos niños chinos con serias discapacidades. Relató entonces que decidieron tomar ‘el camino difícil’, venciendo incertidumbres, y que su matrimonio ha recibido numerosas bendiciones gracias a estos hijos. El actor se animó a revelar este hecho para alentar a las familias a considerar la adopción.

Caviezel conoce el poder del lobby laicista en Hollywood: lo padeció en primera persona durante el rodaje y exhibición de La Pasión.

El actor afirma que un cristiano debe ser coherente con su fe, a pesar de los riesgos que ello implique: “No tiene ningún valor ir a misa el domingo si no aplicas a tu vida diaria lo que allí aprendes”.

 Fuente: HazteOir.org