México se caracteriza por la belleza y variedad de sus artesanías.

La cestería es un ejemplo. Elaborada con destreza y sensibilidad, con una capacidad creativa impresionante y un arduo trabajo, los campesinos logran una producción única y variada. Las fibras utilizadas varían en cada región. Las más solicitadas son la palma, el coloche, el espadillo y el jacinto o lirio acuático que invada como plaga los pantanos de Centla en Tabasco.

Debido a la vegetación selvática de Tabasco son numerosos los artículos de cestería que aquí se producen. Sin embargo, la calidad de su trabajo es pocas veces reconocida y nunca bien remunerada.

Vootik Ochel, palabra tzotzil que significa nuestros orígenes, nace del talento de dos jóvenes diseñadores con la inquietud de apoyar las raíces mexicanas y el trabajo de los artesanos para hacer un producto vanguardista y atractivo dejando atrás esos cestos aburridos e iguales a los que los mexicanos nos hemos acostumbrado.

Así, inician una investigación de tendencias y cuidando y respetando las costumbres de la comunidad se dan a la tarea de crear una bolsa única. El tejido artesanal del “jacinto” y las finas pieles mexicanas son elementos claves para su elaboración.

El proceso es manual y muy minucioso. El resultado, una bolsa emblemática con detalles perfectos. El tejido puede variar en cada pieza pero la calidad jamás.

Gracias a Vootik Ochel hoy el trabajo de los campesinos tabasqueños es reconocido y bien remunerado y las mujeres somos premiadas con un bolso estilizado propio para cada ocasión.

Marilú Ricalde