Recibí una invitación del Museo de Arte Moderno de Toluca; Se trataba de un homenaje a Frida Kahlo.

Nos reunimos un grupo de artistas plásticos en una sala del museo y la directora, Irma Aguilar Arriaga, nos dio una conferencia sobre su vida y su obra. A partir de ahí, cada uno elegimos una disciplina para realizar nuestras piezas.

Mi idea siempre fue hacerlo a través de la fotografía, pero necesitaba entender algo mas: meterme en sus vestidos, acariciar su dolor, trenzar mi pelo y ¿por qué no? ¡echarme unos tragos!

Investigué más de su vida,  de su amor,  su dolor, su querer y su desquerer… de su arte, sus amantes, su ideología y su tiempo en la historia.

Su vestir y su orgullo… me metí en su armario, en sus trajes mexicanos y me sentí comodísima. Me hice dos trenzas y le marqué a mis hermanas por teléfono, les platiqué mi propuesta… y aceptaron.

– Vengan, vamos a pasar un día a lo FREE-DA?

– Un ¿qué?

– Un día para nosotras, liberarnos de nuestros miedos, complejos y malos quereres; un día de moda, un día que se vale todo… el tequila por la mañana, las cartas de amor a mediodía y los baños de tina en compañía…

– ¡Ahí estaremos! –Ninguna lo dudó.

Llegaron a mi casa el sábado tempranito y empezamos a preparar el set.

Maricruz es maquillista profesional y fue ella la encargada de la caracterización. Traía un baúl enorme con sombras y brochas, colores, rubores y labiales; comenzó con cada una… cejas, bigote, blush y mucho rojo.

Loren tiene un negocio de interiorismo floral, así que ella se ocupó de las flores, la ambientación y arreglos de la casa; de adaptarla y de nuestros peinados.

Lo de Mara es la decoración y el diseño, así que ella preparaba el vestuario, abría y cerraba closets, combinaba faldas, blusas, collares, arracadas, cinturones y zapatos, botas, tenis…

El equipo estaba completo ¡Qué sensación mas maravillosa seguir trabajando y divertirtiéndote con tus hermanas!

Mi casa se llenaba de música de la época, de olores, de intenciones… nos fuimos transformando de a poquito, nos arrebatábamos los vestidos, los tocados; era un placer y un delirio. Los colores brincaban y salpicaban destellos, era una emoción, era un exceso, era todo.

Empezaron los clicks de mi cámara: un colega fotógrafo Memo Van Olst me ayudaba también.

Nos la fuimos creyendo a través de una identidad prestada, con un nuevo sentir, sin dolor en el cuerpo, sin dolor en el alma.  Una falda verde, una blusa de colores, un cinturón de rayas, rebozos, flores, aretes vistosos, zapatos rojos… ¡click! … uno y otro, y otro trago más de tequila.

Fue una delicia, fueron risas, carcajadas, poses, complicidad.

El sillón de la sala, el jardín, la tina del baño… en fin, los diferentes escenarios hacían que nuestras Fridas  jugaran con nuestra imaginación. Leíamos sus frases y citas, tratando de sentir, de doler como ella.

Llegó el momento que necesitaba y me liberé, y con el pretexto de liberarla a ella también, quedó mi proyecto fotográfico FREE Da- FREE Me.

Entregué finalmente al museo, mis fotografías para su homenaje.

Frida Kahlo fue capaz de permanecer en la memoria colectiva trascendiendo mas allá del pincel, con una personalidad digna, atrevida, interesante, original y llena de matices

Ahora estamos reconstruyendo nuestra identidad a través de nosotras mismas: mujeres sexys, atrevidas, fuertes y divertidas. Sabiendo que se puede transformar el dolor en color, la rebeldía en moda y el amor en poesía y creatividad

Frida Kahlo fue una mujer Avant Gard, una artista con una creatividad infinita, una maestra silenciosa del diseño artesanal y el genio de una tendencia Étnico folk, que sigue enloqueciendo tanto a América como a Europa, al resto del mundo y a mi.