Por Elena Goicoechea

Que alguien les explique a los chicos de Walmart que el pan de muerto se come el Día de Muertos…

Mi marido llegó con uno de estos panes tradicionales ¡una noche de julio! Hasta me asusté y pensé: ¿pues en qué fecha estamos?, ¿acaso tuve amnesia? Hace unos años comenzaron a meterlo en sus panaderías desde septiembre, ¡pero estamos en julio! (y algo me dice que ese pan es para el Día de Muertos de 2024…).

Chicos de Walmart: si yo les toco el timbre en primavera y les grito “trick or treat” vestida de ‘la Llorona’, ¿a poco no les provocaría un infarto?

A este paso, van a vender los pinos de Navidad en enero. Aunque en parte estaría bien dejarlos puestos todo el año, ya que da pereza tanto ponerlos como quitarlos, pero imaginen a sus hijos berreando diario a las cinco de la mañana porque no les trajo nada Santa Claus.

Preguntándome las razones que llevan a esta trasnacional –y a otras cadenas de autoservicio que viven copiándole a aquella todo– a vender con tal antelación el pan de muerto, llegué a la conclusión de que no es por desconocimiento de nuestros usos y costumbres –no seamos malpensados–, sino que se trata de una razón de ‘peso’: aunque el pan de muerto está hecho con lo mismo que una concha, o sea que tienen el mismo costo de producción, la concha se vende a la mitad de precio.

¿Por qué lo compramos entonces? Tal vez nuestro subconsciente todavía «se traga» que se trata de mercancía de temporada, por lo que sentimos el impulso de comprarla como si no hubiera un mañana, sin mediar reflexión. Ni las calorías nos detienen: podemos privarnos de un postre que sabemos que siempre estará ahí para nosotros, pero nunca de un turrón navideño, una rosca de reyes o un pan de muerto. Sería como decirle que no a George Clooney si te invitara al cine porque ya viste esa película… Estos chicos son expertos en mercadotecnia, ni duda cabe.

Pero yo odio que me anden adelantando la vida. Ver pan de muerto en pleno verano me provoca la misma sensación que escuchar “Jingle bells” en Halloween o que ver a López Obrador en campaña tres años antes de las elecciones… por tercera vez… y otra vez a mitad de su sexenio ¡una vez que ya ganó!

Simplemente, ¡está fuera de lugar! Bueno, George Clooney nunca lo estaría.