Si quieres encaminar a tu hijo a tener una vida buena, no debe faltarle ni una sola de las siguientes cosas. No es un «escoge tres de estas», sino un «si falta algo, el éxito será obra de la casualidad».

1. Guía

Tu hijo necesita mucha orientación. Nos gusta creer que saben lo que quieren en la vida y cómo conseguirlo. Te tengo noticias espeluznantes: ni saben lo que quieren y mucho menos cómo lograrlo. Pero no necesitan sermones ni reprimendas, sino guía. Aunque te cueste creerlo, los adolescentes adoran los instructivos, los manuales y los desafíos; busca junto a ellos la orientación que vayan necesitando a cada momento de su vida. Ayúdalos a encontrar el norte en lo sentimental, lo moral, lo académico, lo vocacional, etcétera. Ellos irán descubriendo lo que quieren de la vida y lo que tienen que hacer para alcanzarlo. Además, (si lo guías con prudencia) te verán como un aliado y no como un estorbo.

2. Paciencia y disciplina

¿Has notado cómo tu hijo se ha vuelto impaciente contigo? ¿Notas que es un poco más proclive a enojarse con los demás? Te doy otra noticia espeluznante: la paciencia que más necesita es consigo mismo. Esa paciencia es el núcleo de la persistencia constante y consistente, lo cual no es otra cosa que la disciplina. Ayúdalo a ser paciente consigo mismo y con su entorno.

3. Límites

Si crees que tu hijo es ya un maduro y responsable hombre (o mujer) hecho y derecho porque te carga las maletas, sale a pagar las cuentas, recoge a su hermano pequeño y aprendió a cocinar, has caído en el error más egoísta y autocomplaciente de todos, y ese yerro pone a tu hijo en un serio peligro. Él necesita saber que es completamente libre para actuar, siempre que esté dentro de lo demarcado por la cerca de seguridad de las reglas. Debe respetar horarios de salida y llegada, topes de gastos, guardar respeto y deferencia hacia los demás y saber que siempre habrá alguien ante quien deba rendir cuentas.

4. Frustración

Creer que los mejores padres son aquellos que logran la hazaña de evitar que su hijo se enfrente a la adversidad, el rechazo, la pérdida y el dolor, es un error. Tu hijo necesita valorar el aprendizaje que se obtiene cuando una tarea en que puso todo su empeño recibió una nota baja, así como el dolor de un rechazo amoroso, un proyecto malogrado e incluso un castigo. No digo que le obstaculices la vida, sino que muchas veces la mejor manera de ayudarlo será quedándote a un lado sin hacer nada, solo mirando y haciéndole saber que estás al tanto y que conoces sus sentimientos. Promesa: se hará un hombre sabio o una mujer infinitamente libre y sabia.

5. Logros

Por cada cien intentos fallidos debe haber un logro alcanzado. Los jóvenes son intensos en sus intereses. No destruyas sus intenciones. Guíalo. Ayúdalo a ponerse metas pequeñas primero, para que pueda saborear las mieles de esos triunfos, que vayan creciendo en dificultad. Esto lo ayudará a desarrollar la paciencia y la disciplina de la que hablamos arriba, y lo hará un ser más agradecido con la vida.

6. Decisión y responsabilidad

Es cierto: llevamos más tiempo en el mundo que nuestros hijos. Aun así, no podemos ayudarlos a ser responsables si todas las decisiones importantes de su vida las tomamos nosotros. Esto incluye la elección en torno a la carrera que estudiará y los novios que tendrá. Quizás los amigos con los que se junta no te parecen los más indicados, pero enséñale que todas las cosas que haga con o sin ellos, serán su decisión por completo y que deberá ser responsable de todo lo que haga. A veces, las consecuencias serán muy dolorosas, incluso podrían cambiar toda su vida, pero también habrá ocasiones en que te sorprenderá ver cuán responsable es, y le estarás dando a tu sociedad un ciudadano muy valioso.

7. Deberes y tareas

Nada mejor para desarrollar el sentido de la responsabilidad que el tener asignaciones fijas y cambiantes que cumplir. No hay nada más positivo para un adolescente que saber que si él falla en lo que se le ha encomendado, las cosas no marcharán bien. Desde el mantener su cuarto limpio o sacar la basura, hasta trabajar para ayudar en el gasto de la casa o cuidar a algún familiar enfermo, todo ello configurará en tu hijo un carácter lleno de amor y servicio.

8. Amor

Si tienes un hijo adolescente, debes duplicar tu porción de amor para él si quieres ayudarle a conseguir estas cosas. Si realmente lo amas y te despojas del hambre de reconocimiento hacia ti (lo cual no es importante, porque solo se trata de las apariencias), entonces sabrás que necesitas mucho amor para ayudar a tu hijo a realizarse y ser feliz.

Fuente: familias.com